Ramón Serra Canelles, Secretario Sector Agroalimentario UGT-FICA en Comarques de Castelló

Hace demasiados años ya (con pena lo escribo) que este humilde opinador puntual de temas que afectan a nuestro campo y a los trabajadores que dejan su sudor en él, también realizaba labores profesionales y muy diversas en ese ámbito. Entre ellas y de manera alterna la de “collidor de taronges”. Eran tiempos en los que la naranja “es valía,” aún por entonces se transformaban terrenos de secano en regadíos, atrás iban quedándose aquellas explotaciones de algarrobos, de olivos o de almendros entre otras. La mayoría por no decir todos los agricultores apostaron por la plantación de naranjos, de diversas variedades en aquellas otrora tierras de secano que ya no eran tan rentables.

La naranja como hemos citado con lenguaje de casino antiguo se pagaba a precios muy buenos para los dueños de las fincas, que cuidaban sus huertos con gran esmero para tener una buena cosecha. Cuando contrataban a profesionales para realizar labores como la poda o para la aplicación de productos fitosanitarios era común la frase “ ben fet tot, com si ho fere-u per a vosaltres”, no se escatimaba en gastos cuando se trataba de llevar la finca como “Dios manda” el precio de la naranja permitía  eso y más.

Por otra parte los trabajadores que en aquellos tiempos, ( hablo de los años 70 y 80) trabajaban en la recolección de cítricos o en el manipulado (almacén), ganaban unos sueldos por jornada de trabajo mucho más que dignos. Los “ cogedores” iban normalmente a destajo y en muchas ocasiones multiplicaban el valor de un jornal por tres, En el almacén era normal realizar muchísimas horas extras, que se retribuían con el 75% de más, del valor de una hora normal.

Recuerdo con algo de anhelo lo que una vez me dijo la mujer de un vecino mio que era “cogedor” y de los “largos” “ M´asuste i tot cuan el meu home em dona el jornal cada dia”. Ni que decir tiene que nadie regalaba nada y que lo que se ganaba entonces evidentemente se sudaba y mucho.

Lo dicho hasta ahora sólo pretende recordar una situación concreta para que el lector se haga una pequeña idea a modo de resumen de lo que acontecía en el sector en el pasado no muy lejano y que al albur de lo que acontece hoy aprecie las diferencias.

En los últimos años se han abandonado más de 34.000 ha en la comunidad valenciana por la falta de rentabilidad, mientras que por ejemplo en Andalucía son más de 34.000 las hectáreas nuevas de tierras que se han plantado de naranjos,  la comunidad valenciana ha pasado de producir el 80% de la naranja nacional a producir sólo el 50%, y esto ha ocurrido en muy pocos años.El minifundio tan extendido en nuestras tierras de Castellón esta herido de muerte, desaparecerá probablemente en pocos años. Las cooperativas de naranjas que tanto proliferaron en los 80 se tambalean acosadas por los nuevos tiempos y algunas como citrics de Nules cierran definitivamente y dejan en la calle a más de 1.000 trabajadores. Los trabajadores nacionales huyen del trabajo en el campo porque las condiciones laborales han empeorado y buscan salida en otros sectores, a la vez que son sustituidos por personal de fuera para realizar las labores de recolección.

La citricultura que nos viene nada tendrá que ver con la que conocíamos aquellos que como yo la vivimos en aquellos años mencionados. Ya en la actualidad está en un proceso constante de transformación, los retos productivos y de innovación tal como señala Paco Borrás Escrivá en uno de sus estudios hará cambiar ésta de los pies a la cabeza.