Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Valencia, 15 de octubre de 2005 

Rafael Cervera Calduch, Secretario General de la UPA-PV
Fdo.: Rafael Cervera Calduch,
Secretario General de la UPA-PV

Hace años se inició una campaña de creación de conciencia y difusión de información mundial para llamar la atención el día 15 de octubre sobre la mujer rural. La idea de celebrar un Día de la Mujer Rural surgió durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, organizada por la ONU y celebrada en Pekín en 1995. 

Ante esta celebración, la UPA es consciente de que aunque se están equiparando más las condiciones de vida entre la mujer rural y la urbana, hay todavía ciertos aspectos negativos y especiales características que pesan sobre el mundo rural, en comparación con las condiciones generales de incorporación de las mujeres al mundo del trabajo y a la sociedad civil en general.

La mujer rural trabaja fuera de casa si puede, cuida de la huerta, colabora en las explotaciones familiares en algunas tareas y momentos, especialmente durante las recolecciones. Y el resto del tiempo lo dedica a labores de la familia tradicional: cocinar, lavar, limpiar,educar a los hijos o cuidar de los mayores. Porotra parte, la mujer rural joven, ante la falta de perspectivas laborales, unida a otros factores, se ve obligada a abandonar su entorno natural.

Sin duda, la mujer rural hace una importante contribución económica y social, pero ésta no se contabiliza, ya que sus aportaciones son casi invisibles, especialmente por el papel que le han dejado: un campo secundario y subsidiario, bien se trate de su propio patrimonio o del ajeno. De hecho, aunque en términos absolutos las mujeres son titulares en casi un 30% de las explotaciones, su participación en los estratos de explotaciones de mayor dimensión, se reduce a un 13%; dicho de otra manera: de las más de 500.000 mujeres que son titulares de explotación, menos del 6% están en explotaciones de dimensión adecuada y más del 60% se encuentran en el estrato de las llamadas a desaparecer de una u otra forma.

La UPA PV considera que la mujer rural se ha encontrado en una posición contradictoria, puesto que sólo ha participado de hecho en la actividad económica de su entorno, pero no de derecho; ha padecido todos los inconvenientes de trabajar, pero ninguna de sus ventajas.

La andadura hacia el reconocimiento de sus derechos laborales, políticos y culturales ha comenzado, pero todavía su plasmación es casi insignificante: además de colaborar en el desarrollo de las explotaciones familiares, está incluyéndose, de un modo muy limitado, en actividades locales, turismo rural y nuevas industrias agropecuarias.

Tenemos que revisar sus posibilidades ysus circunstancias especiales en el mundo del trabajo. Las mujeres rurales no podrán competir en igualdad si no parten de similares condiciones. De hecho, aunque trabajan, no aparecen, en muchos casos, como titulares de explotaciones agrarias familiares ni como empleadas de las mismas, sufren reticencia para su contratación en puestos con mayor cualificación y las mujeres emprendedoras se encuentran con dificultades añadidas.

La inserción de la mujer en el mundo laboral no tiene vuelta atrás, tanto desde el punto de vista legal como del social, pero para que se convierta en realidad precisa un reparto más igualitario de los roles familiares y la equiparación del medio rural con el urbano en cuanto a la dotación en infraestructuras y servicios. Pero fuera de las celebraciones y las declaraciones, es preciso implementar acciones y planes de dos tipos: unos, de reconocimiento y recuperación de derechos, y, otros, de proyección futura.

Entre los primeros, la UPA PV destacaría la elaboración de un ""Estatuto del agricultor/a y ganadero/a"", que regule y conceda de una vez por todas el necesario estatus legal a estas mujeres que hasta ahora son básicamente de ayuda familiar, derivando hacia ellas la precisa protección social y el justo reconocimiento jurídico que su actividad merece y que incluya la exigencia de ""cotitularidad real"" a efectos de que hombre y mujer, en una misma explotación, gocen de los mismos derechos.

Y entre los segundos debemos centrarnos en cuatroámbitos con el objeto de incrementar la participación de la mujer en el desarrollo rural: marco de laopinión pública, ámbito de la planificación y gestión de los programas de desarrollo rural, ámbito de los programas de formación y empleo, y,marco de las instituciones.

En suma, para la UPA PV, las mujeres son imprescindibles para el desarrollo de la sociedad rural del Siglo XXI. Y como el proceso hacia la igualdad y el aumento de los ingresos en el mundo rural camina de manera lenta, pedimos un esfuerzo público decidido en estos temas.

Publicado en Las Provincias


 

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