La brecha salarial, una herida profunda

Las mujeres trabajamos igual incluso más que los hombres; somos igual de productivas que los hombres, reactivamos la economía igual que los hombres y cobramos alrededor de un 25% menos al año que los hombres.

Según los datos estadísticos de la Agencia Tributaria, el salario medio de un hombre en la Comunidad Valenciana durante el 2010 fue de 19.339.-€, frente a los 14.876.-€ de una mujer, todo ello por el mismo trabajo, todo ello por ser mujer. A esa diferencia económica se le llama “brecha salarial”. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “brecha” significa: -abertura de forma irregular, resquebrajamiento, herida profunda-; y esto es exactamente lo que sentimos las mujeres, una herida profunda cada vez mayor.

Las principales diferencias salariales se encuentran en los complementos salariales, es ahí donde se registra la mayor desigualdad. La maternidad, la crianza y el cuidado de la familia hacen que las mujeres suframos interrupciones en nuestras vidas laborales, nuestras horas extras dedicadas a estos menesteres, no son remuneradas; tampoco acumulamos antigüedad y todas estas circunstancias hacen que nuestros salarios sean precarios y así también nuestras pensiones futuras.

El desempleo y la falta de perspectiva laboral son tan graves, que todo lo demás parece importar poco. En España se creó un Ministerio de Igualdad que al poco tiempo fue suprimido, esgrimiendo argumentos  de austeridad. El Gobierno actual, no parece muy sensible a la igualdad entre mujeres y hombres como un derecho más, ya que introduce el concepto de Familia para nombrar a las mujeres. En muchas Comunidades Autónomas sus primeras acciones han sido cerrar espacios de reflexión y de debate sobre la igualdad, sobre el feminismo, en definitiva espacios creados para las mujeres. En una situación de crisis económica como en la que nos encontramos, la igualdad es un tema secundario o terciario. Apelan al instinto maternal, nos quieren relegar al hogar, a las tareas domésticas, al cuidado de nuestras familias, que es,  según la imperante mentalidad patriarcal, donde quieren que estemos.

Todos estos factores pueden influir en la retirada de las mujeres mayores, de mediana edad y jóvenes hacia roles tradicionales con olor a alcanfor.  Pero hoy, las mujeres del S. XXI, tenemos la posibilidad de decir no, de negociar, de luchar y no dejar que nos excluyan de la universidad, de la vida laboral, de los espacios de poder conseguidos a lo largo del tiempo, con la lucha de muchas predecesoras.
Desde UGT-PV animamos a las mujeres y a los hombres, hoy más que nunca, a seguir luchando por la igualdad, por la libertad individual y colectiva, para que cada quien elija su destino con las mismas oportunidades, las mismas garantías y con los mismos derechos.

 

Petra Araque Catena
Secretaria de la Mujer UGT-PV