La misoginia ilustrada. Petra Araque

Desde la UGT-PV pensamos que son muchos los antecedentes culturales que hacen vejaciones de las mujeres. En el mundo de la filosofía, por ejemplo, Aristóteles, juzgado por muchos como la figura intelectual más importante de todos los tiempos, afirmaba que las mujeres eran “hombres mutilados”, seres con muy poca capacidad para razonar. Desde este misógino ilustrado hasta nuestros días, muchos otros han hecho alarde de su dialéctica hablando mal de nosotras las mujeres,  invisivilizándonos y anulándonos a lo largo de la historia.

En definitiva, arquetipos que sostienen el aparato ideológico y mitos resistentes al cambio; por desgracia las mentalidades no cambian al mismo ritmo que se producen los cambios políticos o se promulgan leyes.  El patriarcado “perdió” su hegemonía con la llegada de la democracia, sin embargo sigue instaurado en muchas familias y muchas mujeres todavía lo sufren. Relaciones de poder, de desigualdad y sometimiento son el germen de la violencia de género. Las desigualdades económicas, por ejemplo, que sitúan a las mujeres en desventaja también tienen repercusiones muy importantes en su vida.

Hoy tenemos a nuestra disposición cientos de estudios científicos que demuestran que la violencia no es instintiva sino que se aprende. Los seres humanos llevamos impreso en nuestro código genético unos rasgos concretos que influyen en nuestra forma de ser, pero nuestros comportamientos, tanto sean inclinados a la bondad como a la maldad, están condicionados por nuestra personalidad y los valores culturales que moldean y regulan nuestros actos. Por tanto, desde la UGT-PV estamos convencidos de que es un gran error ignorar el papel que la educación tiene en la violencia de género.

Como dijo un prestigioso psiquiatra: -Las semillas de la violencia se siembran en los primeros años de vida, se cultivan y desarrollan durante la infancia y comienzan a dar sus frutos malignos en la adolescencia-. Estas simientes se nutren y crecen impulsadas por los mensajes y agresiones del entorno social y familiar, hasta llegar a formar parte inseparable del carácter del adulto.  Con frecuencia las niñas y niños ven a su alrededor actitudes de superioridad masculina y de sumisión femenina, por ello es necesario una educación en igualdad, una educación en valores democráticos, que fomente el equilibrio de poder y que combata la mentalidad patriarcal tradicionalmente misógina, caldo de cultivo de la violencia de género.
Y ayer la víctima número 60 de este año 2011.

Firmado: Petra Araque Catena. Secretaria de la Mujer UGT-PV.

Información básica Servicio de hogar familiar 2015