UGT y CCOO valoran los acuerdos alcanzados en la Cumbre del Clima de Cancún

La inclusión del concepto “transición justa” es un éxito sindical. Cáncun salva la continuidad de la UNFCCC y abre el camino de una agenda fuerte para Durban 2011
 
Los representantes de los sindicatos españoles en Cancún, Isabel Navarro y Llorenç Serrano, secretarios de Medio Ambiente de UGT y CCOO, respectivamente, han valorado el resultado de la Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP16) que finalizó el pasado sábado, 11 de diciembre. Para ambos sindicatos la inclusión en el capítulo de Visión Compartida de la mención a la “necesidad de asegurar la transición justa para la gente trabajadora que cree trabajo decente y empleos de calidad”, es un éxito del movimiento sindical que lo viene reivindicando desde hace cuatro años en todas las conferencias del clima.

Después del fracaso de Copenhague y de las bajas expectativas sobre la posibilidad de conseguir un acuerdo relevante en Cancún, los acuerdos adoptados dan aire al proceso multilateral de Naciones Unidas. El acuerdo -brillantemente trabajado por la presidencia mejicana- “se basa en aceptar los planteamientos y filosofía del Sur y de la sociedad civil, pero exigiendo poco al Norte”, ha declarado el responsable de Medio Ambiente de CCOO, Llorenç Serrano. El resultado es desplazar hacia la próxima reunión de Durban (Sudáfrica) en 2011 la resolución de las cuestiones más difíciles y complicadas. “El gran recibimiento con que ha sido acogido el acuerdo tiene más que ver con el alivio que para el proceso supone que con la ambición de sus contenidos”, añade Serrano.

En este contexto, la inclusión en el capítulo de Visión Compartida de la mención a la “necesidad de asegurar la transición justa para la gente trabajadora que cree trabajo decente y empleos de calidad”, es un éxito del movimiento sindical que lo viene reivindicando desde hace cuatro años en todas las conferencias del clima. “Es un éxito de la Confederación Sindical Internacional y de la unidad de acción sindical. Es un éxito también de la delegación española que ha destacado por su defensa de la inclusión de Transición Justa en los acuerdos”, asegura Isabel Navarro.

En reducción de emisiones se compromete para Durban 2011 no sólo el compromiso de unificar el Protocolo de Kioto con la Conferencia de Naciones Unidas, con lo que se conseguiría un acuerdo global y vinculante de objetivos de emisiones, “sino que se reconoce la insuficiencia de los objetivos hasta ahora asumidos por los países desarrollados y los emergentes”, señala Navarro. Resolver esto en un año parece muy difícil vistas las posiciones manifestadas en Cancún. Esta Cumbre ha señalado con claridad las responsabilidades en mitigación. Europa y España deberán asumir objetivos más ambiciosos. El anuncio de la posición del Gobierno a favor de una reducción unilateral del 30% en esta cumbre está en el camino adecuado. Debe hacerse de acuerdo con el principio de transición justa y para ello es necesario poner en pie políticas sectoriales y sociales alternativas a las que, hoy, pretenden aplicarse.

En cuanto al capítulo de financiación, en opinión de UGT y CCOO, deberían concretarse mejor los instrumentos de gobierno del fondo verde, que contempla una aportación de 100.000 millones de dólares al año en 2020, y no debería dejarse en manos exclusivamente del Banco Mundial. Habría que garantizar que se cubrirán las necesidades de adaptación de los países y sociedades más vulnerables, establecer fuentes de financiación como una tasa sobre transacciones financieras a corto plazo o distintas posibilidades de tasar el carbono. En Durban no puede defraudarse la confianza que los países en vías de desarrollo han depositado en el proceso de NNUU, deben concretarse lo mas pronto posible estos aspectos.

La aparición en el texto aprobado en Cancún de instrumentos de información y transparencia deben permitir un acuerdo vinculante en Durban. Deben desarrollarse más, pero no pueden seguir siendo la excusa para que Estados Unidos no asuma compromisos de reducción de emisiones significativos. Esta demanda ha de conllevar compromisos vinculantes de los países emergentes.

“La recuperación del proceso de NNUU ha supuesto también la recuperación del papel de la sociedad civil”, señala Serrano. Las condiciones de nuestro trabajo en la COP16 han sufrido las consecuencias de la separación en dos espacios y de aislarla de la ciudad que no cuenta con un fuerte tejido asociativo. Sin embargo, en comparación con Copenhague y en las tareas más estrictamente vinculadas a las negociaciones, nuestras condiciones de trabajo han sido adecuadas. Esa ha sido otra lección del Sur al Norte en esta Conferencia. En este marco, debemos reconocer y celebrar la permeabilidad mostrada por la delegación gubernamental española con respecto a las organizaciones que aquí nos desplazamos y, reiteramos, su compromiso con transición justa.