Un estudio revela que las empresas de Castellón suspenden en materia de salud laboral

21 de abril de 2008

Los jóvenes, el colectivo con una mayor precariedad, son los menos exigentes con la presencia de elementos de prevención de riesgos laborales

Un estudio revela que las empresas de Castellón suspenden en materia de salud laboral Las empresas castellonenses suspenden con una nota de 4,8 como organizaciones saludables, según un estudio realizado por la UJI con trabajadores y trabajadoras de la provincia, y en el que ha colaborado UGT. Este dato es más relevante si cabe, cuando el próximo día 28 de abril se celebra el Día Internacional de Salud y Seguridad en el Trabajo, y los datos de la Unión Europea reflejan que las empresas españolas ocupan una de las posiciones más bajas en materia de calidad y condiciones de trabajo.

El concepto de empresa saludable recoge no sólo aquella que cumple con sus obligaciones de la prevención básica de los riesgos laborales, sino la que “realiza esfuerzos sistemáticos dirigidos a maximizar la salud y la productividad de los empleados”, según explica Miguel Ángel Gimeno, del departamento de Salud Laboral de UGT-PV. Hay que decir al respecto, que el tema de la Responsabilidad Social en la Empresa está poco desarrollado en las firma castellonenses y españolas, ya que “los bajos niveles de productividad de nuestro tejido empresarial (España está en los últimos lugares de la UE) se explican por la escasa atención que hay a las condiciones de trabajo y a considerar a los trabajadores como el principal recurso de la organización”.

El análisis de la realidad laboral de la provincia revela que los trabajadores y trabajadoras consideran prioritario en toda empresa que quiera ser socialmente responsable o saludable, debe aportar seguridad y estabilidad en el empleo, impulsar la igualdad entre los trabajadores en un ambiente de trabajo lo más justo posible y reconocer los méritos de trabajo de los empleados, “elementos de desarrollo olvidados por completo por las firmas castellonenses”, asegura Gimeno.

En este sentido, una vez conseguidos estos objetivos, según los trabajadores, las prioridades de la empresa deben ir encaminadas a la mejora de las condiciones saludables y de seguridad del entorno laboral, a fomentar la motivación de los empleados y a la creación de entornos comunes de desarrollo”.

Un aspecto preocupante a resaltar de este estudio es que los jóvenes son menos exigentes en la presencia de elementos de prevención de riesgos laborales, lo que supone “una potencial aceptación de la precariedad laboral como algo inevitable por parte del colectivo con mayor riesgo de siniestralidad y que trabaja en condiciones más precarias, como son los jóvenes”, explica Gimeno. Esta situación corroboraría la hipótesis de una pérdida paulatina y sostenida de los derechos laborales.

Al respecto, hay que decir que son precisamente los trabajadores veteranos los que tienden a percibir peores condiciones de salud y calidad laboral. En cuanto a la diferencia por sexos, las mujeres valoran más el estar en una organización saludable que los hombres, y mientras las trabajadoras dan más importancia a aspectos como la igualdad de trato, los trabajadores demandan más las condiciones saludables y de seguridad en el puesto de trabajo.

 

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