Unión General de Trabajadores del País Valenciano

3 de junio de 2008

De la España que emigra a la España que acoge. Rafael Recuenco Desde el día 2 de junio en la sala Estudi General del Edificio de la Nau de la Universitat de València se podrá visitar la exposición itinerante “De la España que emigra a la España que acoge”, una exposición que la Fundación Largo Caballero ha elaborado para que no olvidemos que hubo un tiempo en que los españoles fueron trabajadores inmigrantes, es más, una parte importante de los mismos fueron inmigrantes ilegales, aunque hoy muchos no lo puedan ni imaginar y otros, cosa que es peor, no lo quieran recordar.

Estas personas, en la UGT he conocido a varias, no cruzaban el Atlántico en pateras, pero atravesaban la frontera por los Pirineos, en ocasiones sin cobertura legal, o surcaban el mar en barcos mal equipados, amontonados o en camarote, según los posibles, y siempre en tensión por lo que pudiera pasar. Eran otros tiempos y la escasez de mano de obra en Europa, contrastaba con el subdesarrollo de este país. Hoy los españoles vemos como personas de otras latitudes y hemisferios llegan a esta tierra de promisión con parecidas emociones en su interior y con los mismos sentimientos encontrados que entonces.

Todo ello viene a recordarnos que el fenómeno migratorio no es una novedad del siglo XXI, lo que ha variado es la intensidad del movimiento y también los países de origen y destino de los migrantes. En este sentido, hemos de resaltar que España ha pasado de ser, quizá demasiado deprisa, un país de emigrantes a un país de acogida. Y digo demasiado deprisa, porque hemos de reconocer que en ciertos aspectos no hemos sabido prepararnos y en otros aún ha de pasar mucho tiempo para que lo estemos.

En concreto podemos pensar que el cambio es demasiado grande en cuanto al cambio de las mentalidades, adaptar la forma de pensar a unos cambios tan profundos en la realidad que nos envuelve siempre es un proceso lento, pero, y en otras cuestiones, tenemos que decirlo así, no nos hemos puesto al día por falta de voluntad política o dicho de otra forma por un interés político.

De ello tenemos sobradas muestras en la Comunitat Valenciana, donde diversos responsables políticos han visto en este fenómeno un tema en el que ganar votos, fomentando el miedo al extraño, poniendo en el que viene de fuera estigmas estereotipados sobre sus costumbres, sus formas de vida y demostrando de nuevo que con grandes dosis de etnocentrismo se puede llegar muy lejos en el camino de la demagogia.

En este sentido, es reseñable la descarada falta de medios que la Generalitat está poniendo a disposición de estas personas que llegan aquí a trabajar, y es que desde 2001, con Eduardo Zaplana al frente, y posteriormente con Francisco Camps, la Generalitat se comprometió en diversas ocasiones y por escrito a la creación de más de una docena centros de acogida que, hoy siguen sin existir.

Además, las incursiones mediáticas del señor conseller de Inmigración no sirven sino para atizar las distinciones entre lo nuestro y lo suyo, yo y el otro, mis costumbres y las suyas, como si las que tenemos quienes vivimos a pie de obra sean las mismas de quienes están dirigiéndola. ¿A quién hemos de reclamar un compromiso de integración a la persona que, habiendo nacido fuera y queriendo trabajar en este país, tiene que aceptar un empleo mal remunerado, sin seguridad social y expuesto a todos los problemas que de ello se derivan? ¿O al español de decimoquinta generación bien posicionado en la escala social y que aprovecha la desprotección del extraño para lucrarse?

Estas y otras cuestiones, como la criminalización de los inmigrantes que hemos escuchado de tanto en tanto, son la muestra de la política de inmigración de la Generalitat Valenciana que parece no querer ver que la llegada de estas personas es uno de los factores fundamentales que ha hecho crecer nuestra economía.

Por todo ello, creo que es preciso que los valencianos y valencianas aprovechen esta oportunidad y visiten esta exposición para mirarnos en el espejo de esas fotografías de aquellos españoles, que al despedirse de sus seres queridos, antes de subir a los trenes, ponían cara de circunstancias como las que hoy podemos ver entre las personas que llegan a España.

De la España que emigra a la España que acoge. Rafael Recuenco Firmado: Rafael Recuenco Montero, secretario general de la UGT-PV.

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