Solidaridad y Exigencias

Yaissel Sánchez Orta. Secretaria General UGT L´Alacantí- La Marina

Conmemoramos el Día Internacional de la Mujer dentro de un escenario de conflicto bélico, -orquestado por la pequeñez moral del presidente Putin-, que afecta no solo a Ucrania y a Rusia, sino también a Europa y al resto del mundo; un conflicto violento e incompatible con los valores de sororidad, de paz e igualdad que son valores que abanderamos y defendemos desde el movimiento feminista y desde el movimiento sindical, lo que hace que reiteremos nuestra más enérgica condena a esta invasión y nuestra solidaridad con la clase trabajadora, con el pueblo ucraniano y también con el pueblo llano ruso, que también sufre las consecuencias de esta guerra.

Pero especialmente quería hacer mención a las consecuencias directas que las huellas de las guerras dejan en las mujeres y las niñas porque precisamente para ellas, el dolor y el sufrimiento se multiplican más allá de que se frustren sus proyectos vitales y se vean obligadas a desplazamientos forzados. Ellas suelen ser -como ha sucedido- las víctimas directas del acrecentamiento de las desigualdades, de las violaciones, de las agresiones sexuales, y de sentir como sus propios cuerpos se convierten en testigos directos de lo peor y más violento del ser humano.

Por eso en este Día Internacional del 8 de marzo, que es un día de reivindicación y de exigencias, quiero trasmitir en nombre de la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores, nuestra más sincera solidaridad y un grito únanime por la Paz.

Y aunque la actualidad se impone, no podemos olvidar que la conmemoración de este día es de lucha por los derechos de las mujeres y por la igualdad plena y efectiva entre mujeres y hombres, la cual continúa muy vigente, porque a pesar de los avances legislativos y de la creación de normas de obligado cumplimiento, existen muchas resistencias ideológicas negacionistas que intentan restar y ningunear la agenda feminista.

Lo vimos hace tan solo unas semanas, cuando en los discursos posteriores a los resultados de unas elecciones autonómicas, se arremetía y se intentaba banalizar de nuevo contra los derechos de las mujeres y es por ello que una de las premisas del movimiento feminista sea estar siempre en alerta, porque basta una simple desviación para cuestionar los derechos alcanzados.

Por ello, UGT ha formado parte del talante negociador que ha logrado que la necesitada reforma laboral se pusiese en marcha para poder acabar con esa temporalidad abusiva, con esos contratos encadenados que parecen no tener fin y que hacen que la precariedad sea una constante en mayor medida con rostro de mujer. Pero además con esta nueva norma se ha logrado la prevalencia del convenio del sector frente al de empresa, lo que debería frenar las injusticias producidas por las contratas y subcontratas a la hora de rebajar las condiciones laborales, como bien conocen las trabajadoras del sector turístico. De ahí de nuevo la importancia de esta reforma que permitirá -si su cumplimiento es efectivo, a lo cual aspiramos- acabar con las desigualdades y discriminaciones que han venido sufriendo las mujeres trabajadoras con la existencia de profundas brechas injustas, como es el caso de la brecha salarial que aunque experimenta una pequeña reducción debido al impacto de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que por cierto es otra conquista sindical, todavía sigue estando abierta.

Conjuntamente con esta norma, también contribuye las herramientas que se han puesto en marcha para avanzar en igualdad en el ámbito laboral con la regulación de los planes de igualdad en las empresas a través de diagnósticos rigurosos que posibiliten las medidas correctoras y contemplen verdaderamente las oportunidades que brinda el talento y la profesionalidad de la mitad de la población que representamos las mujeres. Pero además debo reseñar, que en esta labor de negociación de los planes de igualdad, las empresas no pueden eludir su responsabilidad y por ello exigimos a la administración el control y vigilancia de los mismos ya que hasta ahora el registro de incidencia de los planes es insuficiente.
Y aunque toda esta legislación beneficia un cambio de cultura en la sociedad, todavía los retos para la plena igualdad siguen estando ahí, porque las resistencias se transforman y se hacen evidentes. No se puede hablar de igualdad real y efectiva cuando tenemos que seguir combatiendo los discursos misóginos y machistas, que intentan destruir “nuestro propio relato vital e insultar a quienes piensan colectivamente” como diría Nuria Varela, pero además intentan criminalizar a quienes luchan por erradicar las violencias que sufrimos las mujeres por el hecho de nacer mujer.

Muestra de ello es lo que sucede aquí en nuestra Ciudad y por eso estamos hartas de políticas de decorado, con posicionamientos incongruentes y cínicos, haciendo minutos de silencios sujetando una pancarta cuando el machismo asesina a una mujer y sin embargo, por otro lado, aprueban ordenanzas que condenan a las mujeres que son víctimas de esa misma violencia, como es la explotación sexual.

Estamos hartas de que para buscar el apoyo de unos presupuestos municipales la moneda de cambio sean recortes en las partidas destinadas a fomentar la igualdad y la cooperación, por eso este 8 de Marzo más unidas que nunca volveremos a salir a la calle a que se escuchen nuestras voces, a seguir demostrando que nuestro proyecto es colectivo y que su base es la igualdad, que busca que cuando una niña abra los ojos por primera vez, al fin se encuentre en un mundo libre de discriminaciones y de violencias hacia las mujeres.

Y por último, recordar a este Ayuntamiento que por este camino continúa muy lejos de alcanzar los objetivos marcados en el cumplimiento de los ODS, donde la igualdad entre Mujeres y Hombres es claramente señalada. Su responsabilidad política se somete a una dudosa credibilidad debido a sus notorios incumplimientos y acuerdos. Por todo ello no queremos más promesas incumplidas, queremos un Gobierno local que dictamine políticas valientes que acaben con la explotación de los cuerpos de las mujeres y todo el sistema prostitucional, queremos políticas que fomenten el diálogo y la escucha activa convocando de una vez el Consejo de Igualdad de la ciudad, exigimos además unas políticas que apuesten por un empleo en igualdad de condiciones y al mismo tiempo desarrollen política públicas en infraestructuras para la atención de los cuidados, en definitiva exigimos políticas que verdaderamente contribuyan a combatir las desigualdades en las que seguimos estando las mujeres.