Unión General de Trabajadores del País Valenciano

opinion Ismael Recuperación y Sacrificios levante UGTPV

Opinión Ismael Sáez, Secretario General de UGT PV

Hace pocos días y al calor de la convocatoria del President de la Generalitat para que las organizaciones sindicales y patronales más representativas en la Comunitat Valenciana participáramos, desde la mesa de diálogo social, en las propuestas y posibles acuerdos para la recuperación de nuestra economía tras la pandemia, una profesional de los medios de comunicación se sorprendía, después de entrevistar al presidente de la CEV, al de la Cámara de Comercio de Valencia, al líder de CCOO-PV y a mí mismo del alto grado de coincidencia que había apreciado entre nosotros. A mí lo que me sorprende es que, si tal grado de coincidencia es sincero, no nos hayamos puesto manos a la obra desde hace mucho tiempo atrás.

En el informe del IVIE realizado para la superación de la crisis del covid-19, que nos fue presentado este pasado lunes 25 de mayo, se destaca que hay sectores productivos muy presentes en la economía valenciana que van a padecer graves efectos con esta crisis, claramente los vinculados con el turismo cuyo peso en relación con nuestro PIB es superior a la media española. Se teme, por ello, que nuestra caída sea superior a esa media en tres puntos, lo que nos va a exigir sacrificios que debemos asumir en el marco del diálogo social, porque en el corto plazo salvar empresas, empleo y sostener rentas incrementa el déficit y la deuda pública, ya muy abultada como consecuencia de la pasada crisis financiera. Y sea cual sea la ayuda que recibamos de Europa, habrá que reducir uno y otra para sanear nuestras cuentas y merecer el crédito de los inversores.

Ya empezamos a hablar claro. Nos hemos puesto de acuerdo con la patronal en extender los ERTE,s todo lo necesario para que la reincorporación de los trabajadores y trabajadoras a sus empresas se acompase con la recuperación de la actividad económica en sus sectores. Desde los sindicatos aceptamos la exención de cotizaciones y demandamos que no disminuyan las prestaciones para los trabajadores cuando hayan transcurrido más de seis meses desde el inicio del ERTE correspondiente y que sigan sin computar esas prestaciones como paro consumido a efectos de un posible derecho posterior, esperemos coincidir con la patronal también en esto cuando nos emplacemos para llevar más allá del 30 de junio ese instrumento de hibernación imprescindible.

No parece tan claro, sin embargo, el pronunciamiento respecto de la renta básica o mínimo vital que nosotros ya llevamos al Congreso mediante una iniciativa legislativa popular hace un par de años. La patronal o una parte de ella sigue instalada en la idea de que este tipo de ayudas desincentiva la búsqueda de empleo, contra toda evidencia por lo observado en aquellos países donde está en marcha e ignorando que los problemas de nuestro mercado de trabajo son otros, pues no conseguimos reducir las tasas de paro ni en los momentos de mayor crecimiento por debajo del 10%. Da la sensación de que lo que temen algunos es que no estemos dispuestos a trabajar por cualquier precio, en línea con ese discurso de que es mejor un mal trabajo que no tener ninguno, algo a mi parecer doblemente inmoral: aprovecharse de la necesidad ajena y renunciar a la dignidad del trabajo.

Pero volvamos al IVIE ¿cómo afrontar los sacrificios y cómo superar nuestra pobreza relativa? Para lo primero se propone solidaridad y prudencia. Solidaridad interterritorial resolviendo los problemas de infrafinanciación de nuestra Comunitat, solidaridad intergeneracional para que los jóvenes no vuelvan a ser los que más sufran con la crisis y solidaridad entre el sector público y el privado. Sobre la prudencia ya lo dijo todo Aristóteles.

Pues bien, a nosotros nos parece que la solidaridad siempre lo es desde el que más tiene hacia el que menos posee y que los sacrificios deben responder a ese criterio. No es aceptable que se distinga entre recortes e impuestos y se aluda a ambos para la asunción de esos sacrificios como apunta el gobernador del Banco de España.

Los recortes de gasto público son menos sanidad, menos educación, menos ciencia e investigación, menos becas, menos servicios sociales; es decir, más impuestos para los que menos tienen y más necesitan de un Estado protector. Los impuestos directos, sobre renta y beneficios, los pagamos todos según se establece en el art. 31 de nuestra Constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.» Y si algo nos ha enseñado esta pandemia es que necesitamos más sanidad, más educación, más ciencia e investigación, más becas y más servicios sociales que debemos sostener entre todos en función de nuestra capacidad. No es solo una cuestión de ricos, es de todos como dice la Constitución, con justicia y progresividad.

Pero hete aquí que ahora, como en la pasada crisis, todos reclaman ayudas públicas, en especial los liberales, pero pronto serán estos los que volverán a defender recortes y bajadas de impuestos, porque nos repetirán que no es sostenible el gasto y es necesario ayudar a los que crean empleo quitándoles cargas. Yo creo que Europa debe ser generosa si quiere actuar en beneficio propio, un oxímoron, pero entiendo a los nórdicos. Si yo fuera sueco, que es lo contrario de lo que aquí entendemos por hacerse el sueco, defendería que quien requiere mi ayuda pague tantos impuestos como pago yo, que la corrección de la desigualdad es un asunto de todos los europeos y que la armonización fiscal en el continente es una necesidad para la mutualización de la deuda y la solidaridad.

En cuanto a nuestra pobreza relativa, 12 puntos menos de renta per cápita respecto de la renta española, el IVIE habla de infrafinanciación y menos inversiones en nuestra Comunitat, sí. Pero también de nuestra baja productividad, nuestro escaso valor añadido, nuestra pobre innovación y nuestra falta de inversiones. Hay que apoyar a la Agencia Valenciana de Innovación, dotarla de más recursos, perseverar en la compra pública innovadora y poner nuestras capacidades al servicio de un modelo productivo respetuoso con el medio ambiente, competitivo e innovador que tire del sector privado, demasiadas veces al pairo.

Saludamos el riguroso trabajo del IVIE y esperamos que las coincidencias que se expresan y sorprendieron tanto a la periodista concluyan en acciones. Tal vez no todo, pero lo más determinante depende de nosotros.

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