En la Costera, la Vall y la Canal el empleo estable debe ser la base para consolidar la recuperación

Según las cifras publicadas por el SERVEF, el paro registrado en el mes de  septiembre 2021 en la Costera, se ha situado en 5910 personas, es decir, 244 parados registrados menos que en el mes anterior y 142 menos que en el 2020, lo que supone una disminución mensual del 3’96% y una disminución interanual del 2’35%.

En la Vall d’Albaida el paro registrado en septiembre de 2021 es de 6374 parados, es decir, hay  386 parados menos que en el mes anterior y 289 menos que en el 2020, es decir una disminución mensual de 5’71% y una disminución anual de 4’34%.

En la Canal de Navarrés hay 1242 parados registrados en el mes de septiembre de 2021, por tanto,  hay 14 parados menos que en el mes de agosto y un descenso interanual de 0’64%.

En cuanto a la contratación, en La Vall d’Albaida se han registrado 3521 contratos este septiembre de 2021, lo que ha supuesto  88 contratos más que en el 2020 es decir un 2’56% de incremento  interanual. Por géneros, 1464 han sido a mujeres (41’58%) y 2057 a hombres (58’42%). La contratación indefinida mensual de septiembre de 2021 es de 388 contratos (11’02%) y la contratación temporal es de 3133 contratos lo que significa un 88’98%. Respecto el 2020, la indefinida aumenta en un 0’26%  y la temporal aumenta en 87 contratos, un 2’86%. Los contratos a tiempo parcial son un 31’84% con respecto a los de jornada completa, un 68’16%.

En la Costera se han registrado 1730 contratos, lo que ha supuesto 23 contratos más que en el 2020 es decir un 1’35% de aumento interanual. Por géneros, 786 han sido a mujeres y 985 a hombres. La contratación indefinida mensual es de 307 contratos y la contratación temporal es de 1423 contratos lo que significa un 82’25% y la indefinida en 17’75%. Respecto al 2020, la indefinida aumenta en 50 contratos y la temporal disminuye en 27 contratos. Los contratos han sido de jornada completa, un  55’03% y un 44’97% a tiempo parcial.

En la Canal de Navarrés se han registrado 835 contratos, lo que ha supuesto 51 contratos menos que hace un año, es decir un 5’76% de disminución interanual. Por géneros, 421 han sido a mujeres y 414 a hombres. La contratación indefinida de este mes es de 38 contratos y la contratación temporal es de 797 contratos lo que significa un 95’45% y la indefinida en 4’55%. Respecto al 2020, la indefinida aumenta en 13 contratos. Respecto a la contratación por tipo de jornada en este mes, un 77’37% ha sido a jornada completa y un  22’63% a tiempo parcial.

Los últimos datos del paro reflejan la necesidad de consolidar la mejoría en la actividad, fruto del aumento de la población vacunada y la atenuación del número de contagios por la COVID-19, y trasladarla mucho más eficazmente al empleo, cuya recuperación en términos interanuales no alcanza la intensidad necesaria para borrar el impacto de la crisis.

Para Raül Roselló, Secretario General Comarcal de UGT-PV , “el comportamiento del mercado laboral comarcal tiende a los patrones de estacionalidad lamentablemente habituales, aunque con unas cifras de desempleo todavía inaceptables y una incertidumbre que no se ha disipado”.

Roselló insta que “el Gobierno debe de actuar de forma urgente, pensando en las personas trabajadoras, reflejando que la salida de la crisis, efectivamente, se asentará sobre bases más equilibradas y justas tanto económica como socialmente. No hay que olvidar que, si queremos conseguir un crecimiento económico inclusivo y sostenible, a largo plazo, éste debe basarse ineludiblemente en la generación de empleo de calidad; y ello exige la derogación de una vez por todas de la reforma laboral de 2012”.

UGT considera necesario que los nuevos Presupuestos Generales del Estado, que se encuentran en plena negociación, incluyan una mejora en la dotación de recursos del Servicio Público de Empleo, mermados tras años y años de recortes, y contar con un impulso decidido a las Políticas Activas de Empleo, necesarias para acabar con las altas cifras de paro, especialmente de larga duración, y con la precariedad que, de manera estructural, reinan en nuestro mercado laboral.

Igualmente, Roselló señala que “se debe impulsar proyectos que beneficien al conjunto de la población, incentivando la necesaria transformación del tejido productivo hacia un modelo que permita generar empleo de calidad, con salarios dignos y contratos estables, a la vez que luchar contra los retos tecnológicos y medioambientales a los que nos enfrentamos como sociedad”.