Ya llegó la primavera

Benjamin Sánchez. Secretario General de UGT FeSMC Comarques de Castelló.

Por fin una buena noticia, considero que la llegada de la primavera siempre lo es, así que feliz primavera a todos, y dado que estamos en plenas fiestas de la Magdalena, que la felicidad y la suerte, nos acompañen.

Desde UGT y con respecto a la negociación colectiva en nuestra provincia, nada ha cambiado o nada hemos conseguido cambiar. Tenemos como comunicamos en su día, un importante avance en hostelería, un preacuerdo económico que confiamos en culminar, con la firma de un nuevo convenio sectorial y que debiera ser, el regreso a la normalidad en uno de los sectores más importantes de nuestra economía provincial.

¿Qué no habremos dicho del sector de la limpieza? No solo UGT, también CCOO y otros sindicatos, nos hemos hecho eco de la desastrosa situación de este sector; de los impedimentos para la negociación de un nuevo convenio y de la incomprensible rigidez patronal.

Los empresarios quieren convertir el sector de la limpieza, en una demostración empírica del dicho “Josemotano: “las gallinas que salen por las que entran”. En esa curiosa reflexión andamos todos: Me dices que me subes un tres por ciento, pero como ni aún así, me acerco al SMI, pretendes que con mi complemento por trabajar en un hospital, con los trienios generados y con el resto de mis retribuciones, alcancemos finalmente el salario mínimo interprofesional. El resultado es que gano lo mismo si me subes, que si no me subes. Así que parafraseando de nuevo al famoso humorista; los sindicatos nos encontramos en un” si hay que ir se va, pero ir pa na, es tontería”

La realidad es que esta patronal se las ha apañado, para topar el SMI como el máximo salario que cobrará una limpiadora o un limpiador “per saecula saeculorum”.

Y aunque esta situación está dando para mucho debate y además, entretenimiento judicial; es muy difícil apartar la sensación que tiene el personal de limpieza de Castellón, de vivir una “tomadura de pelo” de las que hacen historia.

En manos de un buen guionista, como mínimo da para un TBO, una doble página de ZIPI y ZAPE. Imaginemos; a ZIPI y ZAPE (que nunca se les ocurre nada bueno y están un poco locos) con el encargo de confeccionar un nuevo convenio, para un sector imaginario, en el que nunca existió. Primero imaginan un trabajador tipo, el básico y deciden que debe cobrar el mínimo. Este será el punto de partida. Se encuentran con una limitación y establecen que este trabajador cobrará el Salario Mínimo Interprofesional que establece el Estado. (Locos como están, consideran que si pagan menos, están cometiendo una ilegalidad), luego establecen un salario base igual al SMI. Entonces descubren, que existen determinados complementos salariales y no salariales, que deben sumarse a este salario base, en este caso el SMI. Esto les hace pensar, que algunos salarios pueden elevarse hasta niveles que a ellos no les gustan. Así que buscando entre sus ideas, encuentran la “genialidad”:

Vamos ha hacer un convenio, donde todo el mundo ganará lo mismo. ¿Y cómo lo hacemos?. Estos complementos se perciben por realizar unas funciones más penosas, más especializadas, que requieren una mayor capacitación, que premian la experiencia o la fidelidad o cualquier otra condición. Si se dan estos casos, estos complementos se sumaran al salario base, pero el salario base, ya no puede ser el SMI, sino que será el resultado de restar los complementos al SMI. Una vez establecido este salario base, volveremos a sumarle los complementos, de manera que volveremos a tener el SMI y todos cobrarán lo mismo, el Salario Mínimo Interprofesional.

Pero entonces el SMI, ya no es el salario base del sector; dijo ZIPI.

Claro que no,-dijo ZAPE- ahora el salario base es el menor posible y nos inventamos un complemento que llamamos plus SMI, que será más alto o más bajo, según sean los otros complementos.

Y de esta manera, consiguieron un convenio donde todo el mundo cobra lo mismo.

¿Os imagináis que ZIPI y ZAPE fueran jueces y estuvieran en el tribunal superior? ¡Pedazo de historia!

¡Viva la fiesta de la Magdalena!