Retratados

Francisco Sacacia. Secretario General UGT Comarques de Castelló

Después del bochornoso espectáculo del pasado jueves en el Congreso, con un tufo a Tamayazo evidente, se supone que se ha aprobado el decreto que modifica la reforma del PP. Patética la actitud del PP aludiendo a un «fallo informático» para justificar la pérdida de la votación. Imagino que recurrirá al Constitucional.

Por parte del PP y Vox es entendible su No a la Reforma, a las Pensiones, al SMI, porque al fin y al cabo afecta a un electorado que no les importa, pero no tiene justificación, salvo por razones electorales, la negativa de algunos partidos a aprobar la Reforma, ya que no perjudica en ningún sentido a los trabajadores, y repara parte de lo que propició la reforma del PP del 2012.

Una reforma, la actual, que pretende reducir la temporalidad. De hecho, por primera vez en muchos años, la tasa de porcentaje de los contratos indefinidos en la provincia de Castellón, es del 20%, y si no todo, seguro que la previsible entrada en vigor de esta ley, ha tenido algo que ver. También ha aumentado el porcentaje en la Comunidad Valenciana y el estado, llegando al 15%. Poco, sí, pero da esperanza que se pueda minimizar esta auténtica lacra que representa la desorbitada temporalidad en la contratación. Habrá temporalidad allá donde sea imprescindible, pero no por sistema.

Habrá más estabilidad, y por lo tanto más seguridad. Además, al incrementarse los contratos indefinidos en las empresas, percibirán el mismo salario que el resto de los trabajadores, y no el de una empresa de servicios, sustancialmente más bajo. Al mismo tiempo, se plantea la prioridad del convenio sectorial, con objeto de que no se vuelva a producir el aumento vergonzoso de los convenios de empresa, con el único propósito de reducir salarios y condiciones a sus trabajadores y trabajadoras. Los convenios de empresa, igual que había sido toda la vida hasta la reforma del PP, son para mejorar las condiciones del convenio sectorial, porque la empresa entiende que puede y debe hacerlo, nunca para empeorarlo. Si hay problemas en alguna empresa, nos sentaremos y buscaremos soluciones, conforme hemos hecho siempre desde UGT, y seguro que las encontraremos, porque somos los primeros interesados, como representantes de los trabajadores y trabajadoras, en garantizar el puesto de trabajo y las mejores condiciones laborales. En relación a esto último, también hay que hacer constar las medidas para agilizar los ERTEs sectoriales y de fuerza mayor, todo ello encaminado a garantizar el mantenimiento del puesto de trabajo, y la supervivencia de la empresa.

También se mantendrá la ultraactividad en los convenios. Ello evitará que por parte de alguna patronal, se deje de negociar y prescriba el convenio, con el consiguiente perjuicio para sus trabajadores actuales, pero sobre todo los futuros. Aquí en Castellón tenemos ejemplos, como el recientemente firmado de Hostelería, después de diez años, o el de Transporte de Mercancías por carretera, otros tantos años, y sin noticias.

Por todo lo anterior, algunos de los partidos que han votado No a esta reforma, tendrán que explicarlo a los trabajadores y trabajadoras. Y no vale el decir que o todo o nada. Desde UGT también nos hubiera gustado una derogación total, pero esto no es el final, y soluciona una parte importante de las secuelas de la reforma del PP, como he dicho anteriormente. Hay que continuar, hay que tocar las indemnizaciones, hay que tocar los informes de la Inspección Laboral para que sean vinculantes, hay que eliminar como causa de ERE la disminución de beneficios… ¡claro que sí! Pero no por eso, hay que renunciar a mejorar las condiciones de miles de trabajadores y trabajadoras, sobre todo los más precarios, de manera inmediata.

No me resisto, a plasmar un comentario que hizo un diputado: «en cualquier país serio, cuando sindicatos y patronal llegan a un acuerdo, las formaciones políticas lo respaldan». Este diputado no es del PSOE ni de Podemos