Vacunarse o no vacunarse

Francisco Sacacia, Secretario territorial intercomarcal de UGT-PV Comarques del Nord

Cuando parecía que todo el mundo estaba de acuerdo --salvo los negacionistas, claro-- en que la solución a la pandemia era la vacuna, se ha planteado otro problema: ¿quién quiere vacunarse? Parece que hay muchas reservas en cuanto a realizarlo lo antes posible.

Hablemos de su repercusión en el ámbito laboral, empezando por las declara-ciones de Christa Scheng, presidenta del Comité Económico y Social Europeo (CE-SE), en las cuales afirmaba que «como empresario, puedo decidir con quién firmo un contrato», haciendo referencia expresa a no realizarlo con aquellas personas que no quisieran vacunarse. Lógicamente, se generó inmediatamente un debate sobre la posible aplicación real de este supuesto.

Pues bien, partiendo de la base de que la vacuna no será, de momento, obligatoria, el principio de no discriminación parece que no debería afectar en las contrataciones. Pero todo el mundo sabe que hay muchas formas de plantear los hechos y las causas para no cometer una ilegalidad, aunque no sea moralmente ético. Porque tampoco hay que olvidar que el empresario es libre de contratar a quien considere oportuno para el puesto ofertado, y con no mencionar si la vacunación, o no, de algunos candidatos ha influido, suficiente.

Pero no nos paremos ahí, en las contrataciones. Hablemos también de las actividades que mas están sufriendo las consecuencias de esta pandemia. Por ejemplo, el caso del ocio nocturno, que está cerrado por el alto nivel de contagio que se cree que puede provocar. ¿Sería posible reabrir estos locales si todo el personal y todos los clientes demostraran que están vacunados? ¿Y los hoteles? ¿ Y los restaurantes, sin restricciones? ¿Y los cines y teatros? También recintos deportivos...

Posiblemente se presentarían cientos, cuando no miles, de demandas por discriminación. Pero entiendo que es un debate que hay que abordar, porque hay decenas de miles de personas que no pueden continuar en esta situación de inactividad. Y en algunos sectores y profesiones ya se está empezando a valorar su obligatoriedad, cuando el no vacunarse pueda suponer un riesgo para los compañeros/as o el destinatario del servicio.

Desde UGT hemos criticado la actuación de la patronal del sector de hostelería de la provincia de Castellón, al negarse a firmar un convenio en condiciones desde el 2013. Pero también, desde UGT, reclamamos que, tomando todas las medidas necesarias de control y vigilancia, debería normalizarse la situación, porque como decía antes, estamos en un momento crítico. Solo hay que ver el incremento de las personas que acuden a los bancos de alimentos. Y por eso hay que valorar todas las opciones, sin hacer ninguna excepción.

Según los datos, en España el 64% estaría dispuesto a vacunarse, pero solo el 13% lo haría de forma inmediata. El resto, esperaría.  A  ver cómo le va a los vacunados ¿no? Me parece tremendamente egoísta. Y más, cuando los cerca de 50.000 fallecidos en España no tuvieron esta oportunidad.

Por todo lo anterior, pienso que la mejor, o única, opción es vacunarse, para proteger a todos/as los que están a nuestro alrededor. Tenemos que dejar de mirarnos el ombligo, y pensar en los demás, sobre todo en los más vulnerables.

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