1. Analiza y audita tus tipos de residuos

En primer lugar debemos conocer de forma exacta el tipo de residuos generados en nuestra organización. Lógicamente se generarán residuos diferentes en función del sector y/o los departamentos y las tareas específicas que se desarrollen en cada área. No es lo mismo el tipo de residuos que se producen en unas oficinas, que en un hospital, un hotel o un zoológico, por poner algunos ejemplos.

2. Optimiza la frecuencia de recogida

Es importante que establezcamos un horario eficiente con la empresa encargada de recoger los residuos. Si la auditoría se ha realizado de forma correcta, podremos establecer y medir el tipo de basura que generamos, la periodicidad con que se genera y, por ende, los horarios e intervalos adecuados para su recogida. De este modo, evitaremos costes, trabajo duplicado y emisiones contaminantes durante el proceso.

3. Recogida eficiente en origen

Si yo conozco bien cuáles son las funciones que se desempeñan en mi empresa y el tipo de residuos que se pueden llegar a producir en cada área, estaré dando un gran paso para conseguir la eficiencia en el trabajo. Por ejemplo, colocar un recipiente para desechos de papel junto a la máquina para fotocopiar. De este modo, la gestión y recogida de cada tipo de basura será más rápida y sencilla. Y, además, implicará la participación de todos los departamentos, que se sentirán comprometidos con el objetivo general marcado por la empresa.

4. Sensibilización y formación

Todo el equipo debe conocer el proyecto de gestión de residuos de la organización y comprometerse con los objetivos del mismo.

5. Establecer objetivos medibles

De este modo, podremos medir nuestra eficiencia y mejorarla continuamente.

 

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