11 de diciembre de 2006

UGT-PV participa en la Conferencia Sindical Internacional sobre la Alianza de Civilizaciones La Comisión Ejecutiva Nacional de la UGT-PV, mediante la presencia del Secretario de Cooperación, Ángel Gracia, ha participado recientemente en la CONFERENCIA SINDICAL INTERNACIONAL “Una visión sindical en el contexto de la Alianza de las Civilizaciones”, que ha tenido lugar en Algeciras los días 22 y 23 de noviembre de 2006.

A continuación pasamos a transcribir la Declaración final de la Conferencia.
 
Declaración final
  
La conferencia Sindical Internacional reunida en Algeciras los días 22 y 23 de noviembre de 2006, por iniciativa de la UGT Andalucía, la UGT España y la Unión Sindical de Trabajadores del Magreb Árabe (UTSMA) y con la participación de 30 Confederaciones Nacionales de Europa y el Mediterráneo, así como de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Confederación Europea de Sindicatos (CES), expresa su pleno apoyo a la Alianza de las Civilizaciones.
 
Esta Alianza propuesta por el Presidente del Gobierno de España en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2004, tiene como objetivo acercar las sociedades y las instituciones para superar los prejuicios y la incomprensión entre los pueblos de cultura y religión diferentes, como sucede en estos momentos entre una parte del mundo occidental y una parte del área árabe e islámica, hecho que contribuye a alimentar las tensiones y los conflictos, obstaculizando los esfuerzos comunes, indispensables a la realización de los objetivos del desarrollo humano en un contexto de paz, de democracia, de justicia y de solidaridad.
 
La Conferencia considera que la adhesión a los principios y a los valores expresados por la Alianza  de Civilizaciones debería animar a la comunidad internacional a abordar con más determinación y eficacia las injusticias, desequilibrios y desigualdades dramáticas que marcan el mundo actual.
 
En esta perspectiva la Conferencia insiste en la necesidad y la urgencia de garantizar el respeto universal de los derechos humanos, incluyendo los derechos laborales de los hombres y mujeres como condición  esencial para la extensión de la democracia y al mismo tiempo garantizar una gobernanza democrática la regulación social de la mundialización para eliminar sus consecuencias nefastas y reorientarla adecuarla al objetivo de un desarrollo económico más equilibrado, justo y solidario, que genere empleos dignos y con derechos para todos y todas.
 
Es únicamente en este contexto de desarrollo compartido donde se podrán encauzar los flujos migratorios, poniendo fin a las diferentes formas de explotación actuales, garantizando el respeto total de los derechos de los trabajadores inmigrantes, así como su integración social plena en las comunidades de acogida.

La Conferencia constata que el primer informe del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones hace hincapié en la necesidad de revitalizar y reforzar el papel central de las Naciones Unidas, así como de otras instituciones multilaterales.
 
Sobre esta base la Conferencia pide a los Gobiernos que aceleren el cumplimiento de la Declaración del Milenio para la erradicación de la pobreza, así como la campaña de la OIT para trabajo decente.
 
De una manera más general, la Conferencia reafirma el protagonismo de las Naciones Unidas como garante de la legalidad internacional, contra cualquier tentación de unilateralismo,  e igualmente como actor fundamental para la solución negociada de los conflictos, el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional.
 
En este contexto, la Conferencia estima prioritario la puesta en marcha de reformas democráticas y sociales en los países de la orilla sur del Mediterráneo.
 
En lo que se refiere más particularmente a las relaciones entre la Unión Europea y los países del Mediterráneo, la Conferencia recalca la pertinencia y la actualidad de las reivindicaciones aprobadas por la 3ª Asamblea del Foro Sindical Euromed en Barcelona 2005, denunciando al mismo tiempo la falta de avances significativos en el partenariado Euromediterráneo y en la nueva política de vecindad de la Unión Europea.
 
La Conferencia apela a la urgencia de una solución para una paz justa, global y duradera al conflicto de Oriente próximo, sobre la base del respeto a la legalidad internacional. En este sentido, la Conferencia se felicita de la reciente iniciativa del Gobierno español, apoyada por Italia y Francia proponiendo la convocatoria de una nueva conferencia internacional para la paz en Oriente Medio.
 
La Conferencia pide a la Unión Europea así como a la Unión del Magreb Árabe (UMA) y a todos los Gobiernos de los países implicados que recuperen el retraso y que trabajen con determinación para implantar políticas coherentes con los objetivos fijados en la Cumbre gubernamental Euromediterránea en 2005, dando participación real y efectiva al movimiento sindical y a otras organizaciones de la sociedad civil en el proceso.
 
La Conferencia afirma que ante los conflictos y las tensiones que alimentan las situaciones de confrontación y violencia actuales, es imperativo eliminar sus causas estructurales, redefiniendo las relaciones económicas norte-sur, promoviendo el desarrollo humano, la justicia social, avanzando en el camino de las reformas y el respeto de los derechos democráticos, además de fomentar, como propone la Alianza de Civilizaciones, el mejor conocimiento recíproco, el diálogo intercultural y el respeto mutuo entre los pueblos.
 
La Conferencia considera que el movimiento sindical en sus niveles nacional, regional e internacional tiene que aportar su contribución a la realización de la Alianza de Civilizaciones, mediante campañas contra el racismo, la xenofobia y las discriminaciones; la acción a favor de la igualdad de género en el empleo y la participación de la mujer en la vida social, incluyendo el movimiento sindical; la sindicalización de los trabajadores inmigrantes y su integración, incluyendo en niveles de responsabilidad, en las estructuras sindicales e igualmente a través de múltiples actividades educativas y de formación en el marco de una cooperación internacional activa.
 
La Conferencia de Algeciras reconoce que la Alianza de las Civilizaciones atañe directamente al movimiento sindical, al ser éste un actor de diálogo y de cooperación entre organizaciones con raíces y orígenes diferentes, y con más motivo hoy tras la creación de la CSI que expresa una nueva unidad en el pluralismo del sindicalismo independiente y democrático a nivel mundial.

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