Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Por Yaissel Sánchez Orta

Este verano se inició en algunas zonas turísticas actos en algunos casos con cierta violencia y con mensajes desalentadores, catalogados dentro de lo que se ha venido a llamar: turismofobia; creando una gran alarma en la industria turística. Hechos que han supuesto un punto más de inflexión para actuar sobre el modelo turístico, hacerlo compatible con la vivencia diaria de la ciudadanía que residen en zonas turísticas y para erradicar la explotación laboral y dotar al sector turístico de calidad y sostenibilidad.

Hoy, celebrando el día Internacional del Turismo, nos corresponde, señalar la relevancia e importancia de este sector turístico a todos los niveles. Ya no solo por la incidencia en el crecimiento de la producción de bienes y servicios así como su aportación económica al PIB de la provincia, de la comunidad y del país, sino además por el ingente movimiento de empleo que genera de forma directa e indirecta.

Sí, que es cierto, que las circunstancias externas, ajenas a nuestra voluntad y motivada por los conflictos bélicos de países del entorno y por la barbarie sinrazón del terrorismo, han favorecido que en los últimos años haya crecido exponencialmente la opción de disfrutar de España como destino turístico, pero ello, no es motivo, para mantener el modelo precario y socialmente poco sostenible que se viene desarrollando.
Es el momento de actuar y fidelizar un turismo responsable y de mayor calidad, no desaprovechemos esta oportunidad porque las variables pueden cambiar, no se trata de mayor cantidad turística sino de mayor calidad competitiva.

La motivación está servida, por eso necesitamos de un modelo diferenciador y garante de la mejor calidad, que para lograrlo, tiene que apostar sin dilación en primer lugar por el empleo de calidad y de mayor profesionalidad.

Desde UGT, venimos apostando por un cambio en el empleo generado en toda la industria turística de la provincia, para erradicar de una vez, la cara B de la actividad turística en la que se encuentra el personal laboral de la misma: trabajadores y trabajadoras con empleos precarios que contrasta con el crecimiento del sector.

En estos momentos en nuestra comunidad, se viene cimentando una nueva Ley de Turismo, en la que se contempla que se forjen valores de ética, sostenibilidad y empleo de calidad.

Para nosotros, hablar en términos de calidad, determina calificativos que engloban: profesionalidad, distinción en el servicio brindado, empleos generados que NO se encuentre sustentados en jornadas a tiempo parcial, que en muchos casos son fraudulentas, empleos libres de sobrecarga laboral, ni empleos temporales que cubren puestos de trabajo permanentes, hablar de calidad es incluso, fomentar la NO utilización de contratos formativos para cubrir puestos de trabajo habituales que requieren de mayor coste por la propia categoría.

Si, la Industria Turística crece y se posiciona claramente como motor económico y al mismo tiempo, debido a su transversalidad impulsa e influye en otras actividades, debemos aprovechar la ocasión para acotar sus debilidades y fragilidades, comenzando con erradicar las irregularidades que la acechan en forma de merma de derechos laborales y de precariedad del empleo.

UGT, ha firmado un convenio de hostelería, con la intención de equiparar derechos e intentar un reparto más equitativo de los beneficios empresariales; un convenio colectivo que lucha contra la precariedad laboral y que quiere ir poniendo fin a los abusos y a la competencia desleal de las empresas multiservicios (ejemplo más visible: las camareras de los hoteles). Aunque somos conocedores de que queda mucho trabajo por hacer, no podíamos perder la oportunidad de hacer camino para construir ese nuevo modelo turístico socialmente responsable, que sea referente y ejemplarizante, capaz de brindar un servicio de calidad, con una alta cualificación y formación profesional, que requiere de esfuerzo, de recursos y de compromisos tangibles, donde las administraciones en todos los ámbitos y las empresas tienen que llegar a consensos para que la ciudadanía valore y perciba los beneficios al bienestar común que conlleva la industria turística.

 

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