Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Por Carlos Faubel, Secretario General de UGT-Ford         

La industria del automóvil, motor tradicional de las grandes economías europeas, se encuentra en proceso de transformación y toma de decisiones que cambiarán las formas de movilidad, y el mapa de los liderazgos de producción. Todo ello para competir con nuevos actores procedentes de otros sectores industriales, que disputarán el liderazgo a los fabricantes de siempre. Muchos factores están influyendo en estos cambios: las nuevas tecnologías y su incorporación al automóvil (4.0. Big Data, 3D), la sostenibilidad del medio ambiente, las prioridades de las nuevas generaciones donde prima la movilidad frente a la propiedad de un vehículo, la concentración de la población en grandes urbes y también las decisiones políticas y económicas.

Algunas de estas decisiones estratégicas se han tomado ya. General Motors ha dejado de fabricar en Europa. Después de 110 años su filial alemana OPEL y la inglesa VAUXHALL han sido vendidas a la francesa PEUGEOT. Y esta misma semana, FORD anunciaba la producción del nuevo Focus en China para el mercado norteamericano, después de haber cerrado, años atrás, varias fábricas en Europa. La más significativa la de Genk, (Bélgica). Y en el futuro asistiremos a más cambios en el sector y sus grandes marcas.

A partir del 2019, es decir a la vuelta de la esquina, los motores y vehículos híbridos, enchufables y eléctricos, ganarán terreno a los tradicionales, sobre todo al diésel. En pocos años, aproximadamente en 2024, estos supondrán más del 50% del total de las ventas mundiales del sector. La informática y la robótica ganan terreno en los procesos de producción de vehículos y esto pone en evidencia la urgente necesidad de adaptar también nuestro sistema educativo, a las necesidades reales de la industria y a los nuevos perfiles profesionales. Y estas situaciones suponen un reto para los sindicatos a nivel europeo.

Estamos asistiendo a una nueva revolución industrial que está impactando en todos los sectores industriales. La experiencia, en el caso de Ford, ha demostrado que la mejor manera de proteger los intereses de los trabajadores es anticiparse a los cambios, y adaptarse a ellos teniendo alternativas. Para ello es imprescindible la negociación, principal instrumento hoy por hoy para alcanzar acuerdos en los que “ambas partes ganen”.  Sólo así se puede garantizar la estabilidad económica y laboral sin que los a veces imprevisibles vaivenes temporales de la demanda, pongan en peligro las complejas relaciones laborales. (Si tu ganas, mejor para mí).

Por ello en esta fábrica la plantilla se ha renovado en un 60% y hemos alcanzado un importante nivel de estabilidad laboral, consecuencia de los pactos sobre el empleo alcanzados por UGT y la dirección de la planta. Y ahora toca plantear a la Compañía que la factoría de Almussafes cuenta con la cualificación necesaria para afrontar los cambios que vienen, porque en los próximos meses Ford Motors Company va a tomar decisiones frente a los retos descritos, muy importantes para nuestros intereses laborales y sociales y para nuestro futuro.

Por ello desde UGT en Ford vamos a seguir reivindicando esos futuros modelos híbridos y eléctricos mediante la consecución de nuevos acuerdos, porque la renovada y cualificada plantilla merece un proyecto de vida laboral, algo fundamental para cualquier trabajadora o trabajador pero que aquí, una crisis sin precedentes y una reforma laboral desproporcionada e injusta lo han convertido, casi, en una quimera.

 

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