Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Por Yaissel Sánchez Orta

Celebramos el 1º de Mayo en un panorama de desigualdad social abrumador, fruto de las políticas de recortes de derechos laborales y sociales que ha venido poniendo en práctica el Partido Popular.

Situación que desde el ámbito laboral, se describe por la precariedad a través de la alta temporalidad de los empleos como una constante que va en aumento con la excusa de que algunos sectores de nuestra economía son estacionales.

Esto va aparejado a que las prestaciones por desempleo están sufriendo un claro deterioro, haciendo que el colectivo de personas paradas de larga duración sufra las consecuencias, que no son otras, que traspasar la fina línea que les separa de la pobreza, por ello es esencial la labor a realizar por los poderes públicos para frenar esta situación de pobreza extrema.
Las mujeres trabajadoras, es uno de los colectivos al que miramos con gran preocupación porque les afecta directamente la amplia brecha salarial existente entre mujeres y hombres, lo que las coloca en primer plano en lo que a desigualdad se refiere. Esto nos ha llevado a UGT a reivindicar una ley de Igualdad Salarial entre mujeres y hombres, que ya ha sido respaldada por el Parlamento.

A los jóvenes, la única solución que les propone el Gobierno es la de invitarles a que marchen al exterior en busca de un futuro mejor que aquí se les niega o la de trabajar recibiendo salarios de miseria sin permitirles lograr el sueño de la emancipación, y del trabajo digno ansiado.

En definitiva, nos encontramos con el lamentable hecho de la existencia de un gran número de trabajadores y trabajadoras, que a pesar de ocupar un puesto de trabajo se les puede considerar pobres, ya que la precariedad generalizada y la devaluación de sus salarios les ponen en una situación inadmisible en pleno siglo XXI.
Hay que recordar también que la economía sumergida es uno de los males que nuestra Provincia lidera y que es una sangría social y económica, que perjudica al mismo nivel al conjunto de los trabajadoras y las trabajadores, así como a las arcas del Estado, suponiendo una  merma en las cotizaciones sociales y en la propia recaudación económica.

Es preocupante así mismo, la aplicación de la reforma laboral en lo referente al uso de las empresas de multiservicios que con sus salarios a la carta dejan en clara indefensión a los trabajadores y trabajadoras, llevándoles en muchos casos a situaciones de esclavitud, como por ejemplo en el sector de Hostelería con las camareras de piso de los hoteles, una de las actividades principales en el mantenimiento del turismo, motor impulsor de nuestra economía.

El Gobierno ha decidido asaltar el último pilar del Estado de Bienestar que quedaba en pie, las pensiones, para convertirnos en una sociedad de pobres. Si la economía al ritmo del 3% las pensiones no se pueden revalorizar solo un 0,25%. Es el único país de Europa donde se recortan las pensiones en un contexto económico como este, por tanto NO hay Excusas.

En materia de salud laboral ha habido un claro retroceso de aplicación de la prevención en las empresas que tiene como resultado que el índice de accidentes laborales siga siendo muy alto y que produce un deterioro de la salud y la calidad de vida de las trabajadoras y los trabajadores.

Desde la UGT reclamamos un Pacto de Estado contra la violencia de género, que coordine y fortalezca la lucha contra esta lacra social y exigimos que se asegure la protección laboral de las mujeres víctimas de violencia de género, al mismo tiempo que reclamamos políticas eficaces que permitan su acceso al mercado laboral y a empleos de calidad, y además como necesario, la implantación de una cultura en las empresas de tolerancia cero contra la violencia de genero.

El Gobierno del PP, utilizando su mayoría absoluta, aprobó una serie de reformas para acallar la protesta social (como la conocida Ley Mordaza) e intentar criminalizar y castigar el derecho de huelga, al amparo de un artículo en desuso, como es el 315.3 del Código Penal, el que ha sido utilizado para sentar en el banquillo a muchos trabajadores y trabajadoras por el mero hecho de hacer uso de su derecho a huelga.

En nuestro ámbito provincial, vemos con preocupación como los Presupuestos Generales del Estado una vez más se ceban con nuestro territorio, impidiendo que nuestro desarrollo y nuestra actividad económica mejoren, por lo que exigimos una financiación más justa y equilibrada para nuestra Comunidad y en especial para nuestra provincia.
Por todo esto, el primero de Mayo, va a ser el de la reivindicación de unas pensiones dignas, de un empleo de calidad, de unos salarios suficientes para vivir con dignidad y de la recuperación de los derechos que el Partido Popular tan injustamente nos ha suprimido. El 1º de Mayo, todos y todas a la calle.

 

 

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