14 de junio de 2008

La Directiva de Tiempo de Trabajo. Rafael Recuenco Permítanme reconocerlo, no me cuadran las cuentas. Sinceramente no sé cómo se hace para que los trabajadores y trabajadoras europeas puedan hacer una vida normal, si han de trabajar todas las horas que establece la propuesta de Directiva de Tiempo de Trabajo que la mayoría del Consejo Europeo y de los ministros de trabajo de la Unión Europea han elevado al Parlamento Europeo.

Según esta propuesta, que la UGT considera claramente regresiva, los trabajadores y trabajadoras europeas podrán aceptar a título individual, con un acuerdo con la empresa, semanas excepcionales en las que pueden llegar a trabajar hasta 60 horas de trabajo efectivo y de 65 horas cuando estemos hablando de guardias como las del personal sanitario, exceso de tiempo en su jornada laboral que las empresas devolverán en un “periodo razonable”.

Es curiosa la expresión “periodo razonable” cuando en muchas de las cuestiones que conforman esta propuesta de Directiva la razón es la última de la fila y está arrinconada. De hecho, esta propuesta obvia los peligros que provocará en la salud y la seguridad de los trabajadores y las dificultades que creará para la conciliación de la vida familiar y profesional, tan evidentes que causa hasta apuro tener que recordárselo a quienes rigen los destinos de los países europeos.

Me parece mucho más sencilla y equilibrada aquella regla de tres, ocho horas para trabajar, ocho más para dormir, y las ocho restantes para el ocio y el regocijo, la familia, y tantas otras cosas que los humanos tienen ilusión por hacer. De hecho, el movimiento sindical mantiene su apuesta por ir reduciendo las jornadas laborales allá donde sea posible y ampliándolas allá donde sea imprescindible, eso sí mediante la negociación colectiva. Pero, y ahí radica una de las cuestiones clave de la propuesta de Directiva, parece ser que gran parte de los gobernantes europeos prefieren que estas ampliaciones y reducciones se hagan de manera individual, como si un trabajador aislado estuviera en igualdad de condiciones con su empleador en una negociación de este calibre.

Sin embargo, los mismos que han votado a favor esta propuesta tan propia de siglos pasados aseguran lindezas del estilo que será beneficioso para los trabajadores, que es una mejora social. De nuevo no cuadran las cuentas, ¿no será beneficioso para el empleador?, ¿no es una mejora para una pequeña parte y no para toda la sociedad?

Desde el movimiento sindical europeo, en general, y desde la UGT-PV, en particular, tenemos las cosas muy claras y ya hemos demandado a todos los parlamentarios europeos, sin mirar su color político, que detengan tamaña aberración, además de mostrar nuestra disposición para emprender todas las acciones legítimas a nuestro alcance para detener esta propuesta.

Porque como digo, todo esto aún tiene posibilidades de enmienda, la actual propuesta ha de pasar por el Parlamento Europeo y allí será donde todos y cada uno de los diputados se retraten, unos al lado de los trabajadores corrigiendo esta propuesta hasta ajustarla a los Tratados Europeos y a la Carta de Derechos Fundamentales de la UE o otros en el lado opuesto fomentando un retroceso en sus condiciones de vida. Habrá que estar atentos a ver qué hacen los que, no lo olvidemos, son nuestros representantes en Europa.

La Directiva de Tiempo de Trabajo. Rafael Recuenco Firmado: Rafael Recuenco Montero, secretario general de la UGT-PV.

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