16 de marzo de 2008

La crisis ganadera y la calle. Rafael Cervera A estas alturas, todos hemos oído hablar de los problemas de la ganadería, problemas que, sin duda, tienen una vertiente estructural que afecta a varios de sus sectores, pero que también tienen un componente coyuntural derivado de los incrementos de los precios de los piensos empleados en la alimentación de los animales.

Con la confluencia de ambas situaciones, las pérdidas del sector ganadero se acumulan en una crisis suficientemente aguda como para que el pasado mes de noviembre, las principales organizaciones agrarias españolas, entre las que se encuentra la UPA, se plantearan muy seriamente salir a la calle para exigir a los poderes públicos actuaciones para afrontarla.

Si finalmente no se produjeron las manifestaciones previstas fue, con toda probabilidad, por la unidad de las organizaciones agrarias que forzó al gobierno español a negociar soluciones más o menos inmediatas y de futuro para los distintos sectores, ovino, caprino, porcino, cunícola, o vacuno, sectores que en la Comunitat Valenciana tienen una importancia crucial para el futuro de ciertas comarcas.

Las soluciones a esta crisis galopante pasan como señala el acuerdo alcanzado con el gobierno por aportar liquidez de manera inmediata a las explotaciones, que en su gran mayoría lo necesitan, unas por estar todavía sin amortizar, otras por problemas de solvencia, o incluso porque los bancos han dejado de avalarlas. Para ello es preciso que las entidades financieras posibiliten el acceso a créditos blandos financiados a partes iguales entre el Ministerio de Agricultura y, en nuestro caso, la Generalitat Valenciana.

Además está previsto cambiar la fiscalidad de los sectores ganaderos en dos niveles, con medidas estructurales consecuencia de los desajustes históricos entre los ingresos y los gastos  y los módulos que se pagan en varios de ellos, como el ovino, el porcino y el cunícula y, por otro lado, con ajustes temporales frente al espectacular incremento de los costes de producción.

También son objeto de este acuerdo los problemas económicos y de seguridad biológica que está generando la retirada de cadáveres, la diferenciación de la carne autóctona de la importada, mientras que desde la UPA seguiremos planteando la exención a la Seguridad Social de todos los ganaderos.

En este punto y dado que la financiación que pueda disponer la administración central para este asunto está condicionada a la que ponga la administración autonómica, resulta que, ahora mismo, los ganaderos valencianos están atrapados por la inactividad de la conselleria que, a diferencia de otras autonomías, no ha legislado ninguna fórmula para paliar los efectos de esta crisis sobre los ganaderos valencianos. En este sentido, cabe recordar que otras comunidades autónomas como Castilla-León, Castilla-La Mancha, por citar dos gobiernos de distinto color, ya han adelantado una serie de medidas que sin duda también se podían haber tomado aquí. Sin embargo, la conselleria aún está rumiando cuanto dinero va a poner, dicen que trescientos mil euros los dos primeros años, dos cientos en 2010 y cien mil en 2011, además de subvencionar dos puntos por cada préstamo que se dé a los ganaderos valencianos. Poco en todo caso.

Tal vez haya que recordarle a la consellera que, en la Comunitat Valenciana, los ganaderos han acumulado pérdidas que superan los cien millones de euros en los últimos meses, y que los cierres de las explotaciones son una realidad que se produce día sí y día también. Tal vez haya que pedirle públicamente, de nuevo, que dé una salida digna posibilitando el cese de actividad de quienes no ven la manera de levantar el vuelo y temen quedarse en la calle en cualquier momento y con lo puesto. Puesto que, en esta situación, si de lo que se trata es de salir a la calle para reclamar una salida digna, no lo duden, los ganaderos valencianos están alcanzando su límite de resistencia.


La crisis ganadera y la calle. Rafael Cervera Firmado: Rafael Cervera Calduch, secretario general de la UPA-PV.

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