16 de septiembre de 2007

¿Algo cambiará? Rafael Cervera En buena lógica económica, el hecho de que se espere que la producción de cítricos en la Comunitat descienda en un millón de toneladas, casi el 25% respecto a la campaña del año pasado, debería suponer un incremento en los precios que los agricultores recibimos por este producto tan apreciado dentro y fuera de nuestras fronteras y que constituye el pilar fundamental de la agricultura valenciana.

Pero la pura realidad es que, tal y como ha podido comprobar la UPA-PV esta inyección de rentabilidad para quienes vivimos del campo no acaba de llegar, es más las primeras operaciones de compra-venta en esta campaña, mantienen la misma tónica que las de la anterior.

De esta manera, en esta misma semana se han cerrando acuerdos por la módica cantidad de 2,40 euros la arroba, más de 12 kilos, tanto en la variedad de navelinas como en la de clemenules, que son las variedades más tempranas, es decir, nos encontramos con una merma de cosecha muy importante y, sin embargo, se mantienen prácticamente los mismos precios que al inicio de la anterior campaña. Campaña en la que finalmente se generalizó el sistema llamado “a resultas” o “a comercializar”, es decir, entregar la mercancía a los intermediarios sin un precio determinado. Así al cabo de más de tres meses, el comercio liquidó los cítricos que había recogido a resultas a un precio que se situó en torno a los 65 céntimos la arroba, es decir, a 0,05 euros el kilo.

Por ello, la UPA-PV tiene muy claro que las reivindicaciones que el sector citrícola lleva a cuestas en las últimas dos campañas, para lograr un precio justo por sus productos y acabar con los márgenes abusivos que se generan en el proceso de distribución comercial, siguen intactas.

Ya el año pasado, todo el sector se movilizó en demanda de precios justos y la única concesión que obtuvo, además de buenas palabras, fue la creación de un Observatorio de precios en la Comunitat Valenciana, que, sin embargo, no tiene carácter vinculante, por lo que pierde gran parte de su razón de existir.

Además, desde la UPA-PV seguiremos demandando la creación de un contrato homologado tipo de compra-venta que garantice que los precios pactados por las partes se mantengan, desterrando de esta manera las transacciones llamadas “a resultas”.

Asimismo seguiremos demandando la creación de una Ley de márgenes comerciales que regule los costes y los beneficios que se generan  a lo largo de la cadena de valor de frutas y hortalizas, y la exigencia de que los productos  perecederos tengan un doble etiquetado, que mantenga informado al consumidor del precio real que está recibiendo el agricultor por su producto y lo que cuesta en el mercado.

Ahora bien, aunque la administración no ha hecho prácticamente nada por solucionar este problema, el sector se ha agrupado y, junto con la Universidad de Valencia y otros agentes, ha creado el Foro Agrario Valenciano que tiene entre sus objetivos ordenar y desarrollar mecanismos y herramientas de trabajo que nos permitan establecer un precio de referencia que se ajuste a la realidad de la actividad y asegure una renta digna para el productor.

Aún así, ya que nos encontramos en la legislatura que debe desarrollar el nuevo Estatuto de Autonomía Valenciano, la UPA-PV reclamará al Consell que desarrolle el artículo 18 del mismo, que textualmente dice que “la Generalitat adoptará las medidas políticas, fiscales, jurídicas y legislativas que garanticen los derechos de este sector, su desarrollo y protección, así como de los agricultores y ganaderos”. Pónganse a trabajar.

¿Algo cambiará? Rafael Cervera Firmado: Rafael Cervera Calduch, secretario general de la UPA-PV.

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