5 de julio de 2007

La FP como factor estratégico de desarrollo. Rafael Recuenco Hoy en día es evidente la función estratégica de la educación y de la Formación Profesional ante la aceleración de la globalización de la economía, el desarrollo de la sociedad del conocimiento, la construcción europea y el impacto tecnológico sobre la vida de las personas y la economía.

Existe un amplio acuerdo en reconocer que el capital humano es un factor determinante del crecimiento del PIB por habitante. Según algunos estudios un año suplementario de escolaridad puede traducirse en un crecimiento del 5% por habitante en los países de la OCDE. La FP constituye pues uno de los ejes decisivos para asegurar progreso económico y social, capacidad de adaptación al cambio tecnológico y económico y disponibilidad de oportunidades para los ciudadanos. No obstante, sorprende que el sistema educativo español y valenciano tenga una dimensión reducida de la formación profesional en relación con otros tipos de enseñanza, sobre todo la universitaria. En estos momentos, un 41% de los estudiantes de Enseñanza Secundaria no obligatoria sigue estudios de FP, mientras que en Europa la media es del 58%.

Por su parte, la tasa de inserción laboral en los seis meses siguientes a la finalización de los estudios de FP se acerca al 70% y llega al 100% en algunas familias profesionales. Y quienes finalizan ciclos medios y superiores consiguen altas tasas de empleo estable, superior a los de su grupo de edad, mientras que el diferencial de salario de quienes tienen estudios universitarios respecto a los trabajadores con estudios inferiores a ESO ha caído un 40% en España entre 1997 y 2004.

Esta caída está relacionada con la incapacidad de las empresas para generar suficientes empleos de calidad. La universidad proporciona una cantidad ingente de jóvenes sobrecualificados. En este sentido, tal y como ha denunciado la UGT-PV, si los titulados en FP y los titulados universitarios no pueden encontrar trabajos adecuados a sus cualificaciones, se produce un despilfarro de fuerza laboral cualificada, ya que estos conocimientos no suelen ser tan útiles en actividades de escaso valor añadido. Asimismo, si la mano de obra cualificada no encuentra un tejido productivo adecuado que le permita desarrollar completamente sus capacidades y su carrera profesional, puede producirse una “fuga de cerebros” a otras regiones o países.

La Comunitat destaca por la falta de inversión empresarial en I+D+i que afecta a casi  todos los sectores industriales, pero en especial a los de mayor intensidad tecnológica, lo que resulta especialmente grave, pues aquí la investigación resulta más productiva. El desarrollo de actividades económicas de mayor contenido tecnológico permite atraer y retener capital humano y desarrollar la acumulación en otros tipos de intangibles que refuerzan la productividad y la capacidad de generar empleos estables y de calidad.

Hablar de competitividad es referirse a innovación y en este sentido la función de la formación es esencial en todo el proceso de cambio tecnológico. Por tanto, como señalaba la OIT en 1999, “mejorar la eficiencia de los sistemas de formación profesional incluye una serie de retos, entre los que cabe mencionar la provisión de una financiación adecuada y fiable, el establecimiento de estándares de calidad significativos y reconocidos por todos para certificar las cualificaciones y el mantenimiento del diálogo entre las autoridades competentes en cada situación, los empleadores y los trabajadores”.

Este planteamiento, enteramente asumido por la UGT-PV, debe ser una de las prioridades reales del Consell en la Comunitat en el marco de sus políticas activas de empleo, políticas donde la formación debe tener carácter proactivo y anticipativo para adecuar los recursos humanos al mercado de trabajo. Por ello, la inversión en capital humano, el impulso serio de un sistema de formación profesional público de calidad, que favorezca la educación permanente y continua a lo largo de toda la vida activa, debe ser considerado como un factor esencial del progreso económico y social.

Por consiguiente, una de las prioridades de la UGT-PV es la exigencia al Gobierno de la Generalitat, en esta nueva legislatura, de un compromiso decidido en incrementar la inversión y optimizar los recursos públicos, mejorar las condiciones de trabajo y la formación continua del profesorado, así como impulsar una Ley Autonómica de FP que organice la planificación de todos sus subsistemas, con el objetivo de conjugar las necesidades y demandas de cualificación y formación, y que responda de manera eficaz a las necesidades, tanto sectoriales como territoriales, que hoy se plantea la sociedad y la economía valencianas. Pero también significa que hay que prever y posicionarse para responder a los retos del futuro, en el marco de un sistema productivo, una economía y una sociedad sometida a constantes y acelerados cambios, donde viejas recetas ya no sirven.

Para la UGT-PV, en definitiva, la inversión en Formación Profesional, en cualquiera de sus subsistemas, es más que la expresión de un compromiso institucional en desarrollar el capital humano, para pasar a ser un motor de innovación, cambio y progreso social.

La FP como factor estratégico de desarrollo. Rafael Recuenco Firmado: Rafael Recuenco Montero, secretario general de la UGT-PV.

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