Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Francisco Sacacia. Secretario Territorial Intercomarcal de UGT PV Comarques del Nord

Desde que se realizó la reforma laboral por parte del PP, desde UGT, venimos manifestándonos en contra de ella, porque entendíamos que la solución a la crisis no era reducir salarios, precarizar la contratación, abaratar y facilitar el despido incluso teniendo ganancias, priorizar el convenio de empresa sobre el sectorial con el consiguiente perjuicio de miles de trabajadores de pequeñas empresas, donde no existe equilibrio de fuerzas y donde el paraguas del convenio de sector ya no les protegía. Concretamente me estoy refiriendo a la negociación colectiva. Una herramienta básica que regula las condiciones de los trabajadores y trabajadoras tras la negociación con la representación empresarial.

Pues bien, esta obligatoriedad de negociación se desvirtuó a partir de la posibilidad de que el convenio de empresa tuviera prioridad sobre el sectorial. Estos convenios, los de empresas, crecieron en un porcentaje escandaloso. Por cierto, todos para empeorar las condiciones laborales y económicas de sus trabajadores y trabajadoras. Y a esto último me voy a referir para ver la evolución de los convenios durante el periodo 2015-2018.

En el año 2015, se negociaron un total de 5 convenios provinciales que afectaban a 19.300 trabajadores, y 20 convenios de empresa que afectaban a 2.731. Curioso. Los convenios provinciales tuvieron un incremento del 1.36%, y los de empresa del 0.38%. En el 2016, 3 provinciales y 30 de empresa, con un incremento del 1.10% y del 0.52% respectivamente. En el 2017, 7 provinciales y 24 de empresa. En los de empresa de este año, hubo 8 con un incremento del 0%. Y en el 2018, de los 20 convenios de empresa, 6 tuvieron incremento 0%. Claro y en botella…

LOS DATOS son muy significativos, y demuestran que lo que quisieron vender que era necesario para salvar los puestos de trabajo era una falacia, ya que pasó de ser una medida coyuntural, a una estructural. Para que nos entendamos, la reducción que se hizo, hasta de un 30%, de salarios, debido a la crisis, una vez pasada esta, no se ha recuperado por parte de los trabajadores y trabajadoras, sino que les va a afectar de por vida. Lo que se tardó 15 años en conseguir, se eliminó en uno.

El otro efecto de la reforma era la prescripción de los convenios. Hecho que quisieron aprovechar para reducir al mínimo, las condiciones de los trabajadores, aludiendo que una vez finalizado y no negociado, se tenía que aplicar el salario mínimo interprofesional (SMI). Ante esto, desde UGT planteamos una serie de reclamaciones y querellas para que se aplicara la ultraactividad del convenio, o en el peor de los casos el reconocimiento de las condiciones individuales. Como ejemplo claro, tenemos el Convenio de Hostelería de la provincia de Castellón, que no se negocia desde el 2013, porque la patronal se niega, y así puede pagar una miseria a sus trabajadores. En el caso de haberse podido aplicar la ultraactividad, como mínimo estarían percibiendo lo del último Convenio. Y no hay que olvidar la competencia desleal que se realiza a las empresas serias.

Algún día les contaremos a nuestros nietos que hubo una vez en España que un mileurista era un pringao, y ahora es todo un privilegiado.

 

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