Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Por Yaissel Sánchez Orta, secretaria territorial de UGT-PV l'Alacantí-Les Marines

“Sin medios de comunicación no hay democracia”, es una de esas frases que he escuchado en varias ocasiones en los últimos tiempos, y a la cual me remito justo para felicitar y poner en valor desde UGT, los 40 años del Grupo de Prensa Ibérica de la que forma parte el periódico INFORMACIÓN, que han ido de la mano con la promulgación de la democracia en este país.

En el devenir de estos años, la democracia en la que vivimos se ha puesto en cuestión en los últimos tiempos cuando se han vulnerado y se cuestionan derechos fundamentales de ciudadanía - más allá del hecho en sí de sufragio - y en esa labor de denuncia y acompañamiento de los hechos que componen nuestra historia, ha jugado y debe seguir haciéndolo el poder de las palabras, a través entre otros, de la labor periodística como red potente contra aquellos graves problemas que nos afectan como sociedad que avanza y se hace adulta.

El Grupo Prensa Ibérica, ha ido creciendo al mismo tiempo que las transformaciones de la sociedad, dejando una hemeroteca de diversidad de noticias, reportajes, imágenes, entrevistas y líneas editoriales, que han ido contribuyendo a generar una reflexión a lo largo de los años que va mucho más allá de crear un debate u opinión específica de temas concretos, sino que además ha ejercido, como hilo conductor y altavoz en la divulgación y en el fomento de una cultura educativa continua que ha colaborado a crear nuestra propia identidad como sociedad.

Esta tarea, solo ha sido posible a través de todas las personas profesionales que rodean a los medios de comunicación, en este contexto específico a la prensa escrita y audiovisual, trabajadoras y trabajadores que con su labor profesional elaboran y trasmiten todo acontecimiento producido, desde el relato más cercano para brindar información de proximidad en la localidad hasta formar parte de la información globalizada del mundo. Por ello el reconocimiento a su labor nunca será suficiente, ya que son precisamente, las trabajadoras y los trabajadores el alma máter de las empresas.

Y digo esto, porque esos años duró de crisis económica, se provocó un impacto negativo que marcó un antes y un después en las relaciones laborales. Esta situación fue el escenario preciso que sirvió de excusa para que en el 2012, se nos impusiera una reforma laboral, que perjudico nuestra economía y apoyándose en la desregulación de las condiciones de trabajo, arrebató derechos tanto sociales como laborales, además de provocar así, el cierre de empresas, el aumento de la discrecionalidad empresarial, pérdidas masivas de empleos, y dejando tras de sí, una larga lista de desigualdad, de hambre, de exclusión, de pobreza y de precariedad, que incluso a pesar de que estamos en una fase de estabilidad económica ha dejado heridas abiertas que aún están por sanar.

En este adelgazamiento forzado de plantillas, los medios de comunicación no se han mantenido al margen, lo que ha generado que la reposición de puestos de trabajo se convirtiese en la exigencia polifacética y de multitarea de sus trabajadores y trabajadoras, dejando al descubierto un servicio que cada día necesita de mayor veracidad, mayor rigor, y pluralismo, en definitiva a nuestro entender mayor calidad para imponerse en un mundo que se transforma y donde el receptor pasivo tradicional que esperaba la lectura de las noticias, hoy en día tiende a querer formar parte activa de la información que se trasmite ágilmente a través de lo que ha supuesto esta revolución digital y el consumo masivo de las diferentes redes sociales.

Desde luego en esta nueva era, los medios no pueden ser ajenos a nuevas exigencias para desarrollar sus políticas de comunicación, no tan solo haciendo frente a lo que supone la revolución tecnológica, o la propia cultura de la digitalización sino también a lo que supone como contra-poder ante el mensaje rápido e inmediato que se convierte en viral y se extiende con las conocidas “fake news”, dejando que sea la propia inmediatez la que cobre un protagonismo sin ser contrastado ni verificado, desatendiendo el factor fundamental de la noticia que es la calidad de la misma.
Esta cuestión, puede ser hoy en día el camino defendido por el profesionalismo del sector, la veracidad del periodismo la ética y la independencia profesional, son los valores que salvan esta fase donde la postverdad intenta imponerse y por ello es necesario que el mantenimiento del empleo profesional siga siendo primordial en los medios de comunicación.

 

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