Unión General de Trabajadores del País Valenciano

Por Ismael Sáez Vaquero. Secretario General de UGT-PV.

El otro día acudí invitado por el Consell Valencià de Cultura a una conferencia que el Rector de la UPV daba sobre esta efeméride: que Hace 50 años se creó una nueva Universidad, la Politécnica de Valencia.

En su conferencia el Rector desgranó algunos datos hasta el 2017: más de 125.000 titulados, 6 premios Jaume I y un Príncipe de Asturias, más 800 start-ups creadas y 23 spin-off, 420 patentes y software, 124.698 prácticas en empresas, 10.240 convenios firmados con instituciones extranjeras, 68.950 alumnos extranjeros que han disfrutado de una estancia en la UPV, 7.198 proyectos de investigación y 116.892 publicaciones.

Con ese impresionante bagaje, la Universidad Politécnica de Valencia se sitúa como la primera universidad española según el ranking de Shanghái, la 310 a nivel mundial (en el mundo hay 20.000 universidades), en el top 150 en ciencias agrícolas, informática, ingeniería química, ingeniería mecánica, ingeniería civil, química, ingeniería eléctrica, electrónica y de telecomunicaciones y matemáticas. Según la fundación BBVA-IVIE, es la mejor universidad española en docencia y la segunda en innovación y desarrollo tecnológico, y es la universidad española con mayor número de acreditaciones internacionales.

Nos explicó el Rector en su conferencia que su universidad compite y colabora, porque en la carrera del conocimiento se llega más lejos y, en esta caso también, más rápido, por eso sus numerosos convenios internacionales. Que captaron, en el 2017, 32,46 millones de euros compitiendo, pero más de 26 millones mediante convenios. Que todo esto se logra con un presupuesto para 2017 de 313,4 millones y que la UPV lidera multitud de proyectos cuando colabora, mientras que antes sólo participaba en proyectos liderados por otros. También nos dijo que la UPV se pretende situar en materia de investigación en la categoría de aquellos que logran avances en la frontera del conocimiento, pero que pueden ser aplicados en el medio plazo. La UPV no puede dedicar sus esfuerzos a la investigación básica pura sin aplicación práctica en el mundo de la empresa, ni a la investigación aplicada que no supone superar la frontera de lo conocido.

Se lamentaba el Rector de la escasez de recursos públicos que se destinan a la innovación y la investigación en nuestro país y daba datos de contraste con lo que sucede en otros países de la Unión, como Alemania, Francia, Noruega, Suecia o Dinamarca, por citar algunos, en donde tras la crisis de 2008 lejos de recortar han aumentado las partidas públicas a este fin, mientras que en España nos situamos a la cabeza entre los que más las han disminuido.

Por último, quiero destacar de su conferencia otro lamento: la convicción de que en la lucha por algo tan importante y tan determinante para nuestro futuro como sociedad (competir en formación, ciencia, tecnología e innovación), los españoles no fuéramos capaces de movilizarnos, convencido de que no lograrían ni cortar el tráfico si nos convocaran a ello.

Yo quiero añadir a los suyos un nuevo lamento: más del 90% de la producción científica en España procede de la Universidad, de los centros de investigación de la Administración y de centros mixtos CSIC-Universidad. Apenas un 9% es producción empresarial privada. Esto explica la falta de transferencia, la desconexión entre la Universidad y los centros de investigación públicos con el tejido empresarial, en nuestro país y en la Comunidad Valenciana.

Así pues, necesitamos mucha más inversión en I+D+i, pública y privada, e instrumentos de coordinación capaces de transformar los avances científicos en mejoras competitivas para nuestras empresas y por eso saludamos como un gran acierto la Agencia Valenciana de Innovación y que el Rector de la UPV se incorpore a su Consejo de Dirección.

Necesitamos formación, empresas de mayor tamaño, energía a precios competitivos y con regulaciones estables. No necesitamos una Reforma Laboral que busca competir devaluando el factor trabajo y generando desigualdades que ponen en riesgo la cohesión social y la democracia misma.

Por todo eso nos preocupa tanto a la UGT-PV el debate sobre la innovación y celebramos efusivamente y con orgullo el 50 aniversario de la Universidad Politécnica de Valencia. Y por eso también podéis contar con nosotros para movilizar a los trabajadores y trabajadoras valencianos en la apuesta por ganar el futuro, seguros de que lo lograremos juntos y que cortaremos el tráfico si, esperemos que no, hiciera falta.

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