12 de enero de 2006

Tino Calero Secretario General UGT Plana Alta-Maestrat-Els PortsFirmado: Tino Calero
Secretario General
UGT Plana Alta-Maestrat-Els Ports

El próximo 14 de febrero, el Parlamento Europeo, se reunirá en sesión plenaria para discutir y votar el proyecto de Directiva de Servicios, más conocida por el nombre de su promotor, el anterior Comisario Europeo Frits Bolkestein.

Esta Directiva, que pretende regular la prestación de servicios en la UE, permitirá la deslocalización sin traslado del centro de trabajo, a saber, permitirá que la legislación y la normativa laboral a aplicar a los trabajadores de las empresas afectadas por esta directiva sean las del país donde  se establezca la sede social de la empresa y no la del país donde el trabajador preste sus servicios;  Igualmente cabe la posibilidad de su aplicación en  los servicios que presta el Estado  lo que puede producir un  evidente deterioro de los servicios públicos, la sanidad o la educación.

 Algunos pensarán que este tipo de medidas favorecerá la libre competencia y permitirá la creación de empleo, pero, sin embargo, nada más lejos de la realidad ya que su  aprobación   abre la puerta a la importación de mano de obra barata sin necesidad de deslocalizar la empresa. Incluso desde el mero punto de vista empresarial abre las puertas a la  competencia desleal más absoluta sobre la base de la reducción de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

 Sin duda nos encontraremos con  grandes empresas que no tendrán escrúpulos en trasladar su sede social a aquellos países con una legislación fiscal, laboral o medioambiental menos restrictiva, anteponiendo la cuenta de resultados a cualquier otro interés.

 La organizaciones sindicales europeas, a través de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) siempre hemos defendido el libre transito de trabajadores y de empresas en el marco del  mercado único europeo, pero sin que en ningún caso se haga con menoscabo de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, cosa que, evidentemente, peligra si se produce la aprobación de esta Directiva.

 Estamos por tanto ante la creación de un monstruo que atentaría contra los pilares básicos del estado del bienestar y contra el principio de armonizar al alza las legislaciones sociales de los Estados miembros de la UE. Frente a este monstruo debemos unirnos todos, ya que las consecuencias de su aprobación y puesta en práctica supondría uno de los mayores atentados al modelos social europeo.

 El 14 de febrero nos jugamos un modelo social y para su defensa la CES y sus organizaciones integrantes nos manifestaremos en Estrasburgo. Pero esta ya no es tan solo una lucha de los trabajadores y trabajadoras europeos. Entre todos debemos para al monstruo.

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