Unión General de Trabajadores del País Valenciano

El colectivo de abogados laboralistas de Castellón recibimos una llamada inesperada y maldita el pasado lunes 27 de agosto que nos hacía llegar la noticia de la muerte de nuestro compañero abogado Josep Pitarch.
Triste ausencia porque nunca pensábamos que tendríamos que escribir una nota en su memoria. Abatidos porque hemos perdido a una persona irrepetible y necesaria.

Tras licenciarse en derecho, Josep ejerció toda su vida como abogado laboralista en UGT Castellón, siempre en defensa de los intereses de los trabajadores de los que conocía como nadie sus problemas y dificultades. Josep siempre tuvo conciencia práctica y concreta de dónde debía situarse y por qué causa había de luchar. Nunca la abandonó.

Su ausencia nos deja un vacío inmenso. Será difícil olvidarlo en las sesiones matinales con su cigarro en boca camino al juzgado de lo social o respondiendo por las tardes al teléfono sobre cualquier cuestión que le planteábamos los compañeros o atendiendo en su consulta a algún afiliado.

Josep era de Tirig y tenía una auténtica pasión por su pueblo y sus gentes con las que se reunía siempre que sus compromisos laborales se lo permitían. Ejercía de tirijano donde fuere necesario. No hace mucho nos contaba que tenía el sueño de jubilarse y marcharse al pueblo. Sin embargo, no debe apenarnos el que Josep no hay podido cumplir uno de sus deseos: lo importante es que los tuviera, porque la vida es deseo, hacer planes, tener proyectos, es tener ganas de vivir: ¿qué cosa mejor podríamos desear para él quienes le apreciábamos?

El oficio de paredador, hoy extinguido, era típico de las comarcas del Maestrat y Els Ports y se trataba de profesionales que dedicaban su vida a la construcción de la arquitectura de la pedra seca. Su historia era la representación de una forma de vida que, obviamente, queda reflejada en sus obras: les barraques, els bancals, els pous y otras construcciones que su sabiduría nos hizo llegar.

Pocos compañeros saben que Josep era un estudioso y erudito de la pedra seca en Tirig. Tampoco Josep sabía que para el colectivo de laboralistas él era un paredador de la abogacía. Hacen falta compañeros abogados que representen los valores que tuvo Josep como paredador: siempre estuvo donde había que estar y nunca dejó de acudir cuando algún compañero le requería cualquier necesidad.

Abogado riguroso en su trabajo, discreto, educado y de trato afable, sin querer asumir protagonismo alguno, siempre en segunda fila y enemigo de reconocimientos. Valiente e incondicional defensor de todo abogado que viese limitado su derecho en pro de la defensa, con independencia de que coincidiese o no con sus ideas. Era libre, solidario, generoso, rápido, ingenioso, comprometido, amante sin límites de su esposa e hijos, amigo de sus amigos, como apenas puede dejar de serlo alguien tan excepcional.

Josep, nunca te olvidaremos.

* Vicent Arrandis y Judith Ventura son abogados laboralistas

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